Política

Motivos de tranquilidad

julio 15, 2019

La semana pasada remató con una simpática, casi conmovedora, declaración del perredista Rogelio Franco Castán, ex secretario de Gobierno del ex gobernador Miguel Ángel Yunes Linares, distinguido miembro del régimen de complicidades neoliberal que arrasó con las riquezas del país, incluyendo su capital humano y que al estado regaló con la comedia de sacrificio del progenitor en aras de un proyecto familiar hereditario de transmisión de poderes.

Afirmó el ex secretario Franco Castán que se encuentra tranquilo ante los señalamientos de corrupción del actual gobierno contra la administración pasada.

Visto desde afuera, es natural que al ex funcionario no le inquiete mayormente las acusaciones en su contra, toda vez que su presencia y capacidad decisoria en la administración yunista era nula, una formalidad derivada de una alianza más destinada a conservar la patente como partido político que con la idea, aunque fuera pálida, de un proyecto y visualización comprehensiva del estado.

El PRD y su fauna neo pragmática hace tiempo que involucionaron en una mueca grotesca parecida a la prostituta orgiástica del mural de Orozco, Katharsis, en el segundo piso del Palacio de Bellas Artes.

En los pocos meses del actual gobierno literalmente se ha reportado todos los días información sobre decisiones y desvíos corruptos en todas las áreas de gobierno. Desde medicinas caducas o inexistentes en el sector salud, hasta las asignaciones de contratos directos para paliar la pobreza en el estado. Durante la administración del gobernador Miguel Ángel Yunes Linares se otorgaron contratos por cantidades millonarias a empresas vinculadas a familiares. Más contratos directos y la miscelánea de ardides para hacer que los recursos públicos se queden en los bolsillos privados de los tomadores de decisiones.

Es casi natural que el ex secretario de gobierno esté tranquilo, en realidad, era la patética figura de un gobierno impresentable, necesitado de un mínimo pellizco de credibilidad incluyente.

Es dudoso que todos los exfuncionarios yunistas estén tranquilos, nadie lo está cuando el paraguas protector de la impunidad se encoge, pero sólo eso aplica a quienes decidían cosas, no al ex secretario Franco.