Política

Simbiosis

julio 14, 2019

Sugiere el gobernador Cuitláhuac García la hipótesis de que el crimen organizado puede estar coludido con grupos políticos. No lo dijo en general, sino relacionado con una zona específica del norte del estado.

Lo cierto es que el vínculo no es hipotético, es real en todo el estado. Es precisamente el mundial que junto con las migraciones masivas ha determinado el perfil de la imposición neoliberal de las últimas décadas. De hecho, la explosión de violencias macabras en el país dio lugar durante el sexenio de Vicente Fox; Calderón lo llevó al extremo con su llamada guerra contra el crimen, que era en realidad una guerra de legitimación que llevó al país a niveles traumáticos peores que los de la Revolución. El vínculo de las empresas criminales con los gobiernos y factótums del régimen anterior es axiomático, porque de otra forma sería imposible a la escala que se da actualmente en México y el resto del mundo.

El tráfico de indocumentados a escala masiva e intercontinental que se presenta es resultado de la miseria masiva, causada por el modelo económico que minimiza el papel del Estado y su intencionalidad ideológica cualquiera que ésta sea, y la participación activa del crimen organizado, beneficiario de la desesperación y degradación.

La violencia y la inseguridad están íntimamente ligadas al modelo económico político. No es asunto fortuito, como tampoco es sólo un problema de políticas de seguridad o de salud públicas. Es sistémico, se nutre de la lógica del modelo económico y contribuye a su continuidad.

No es que no existiera narcotráfico previamente en México hacia EU, pero su prosperidad no podría explicarse sin el TLCAN y la globalización económica, que al incrementar los flujos y volúmenes de intercambio comercial internacional, le brinda enormes oportunidades para traficar con éxito droga y otras mercancías.

Las empresas criminales son muy exitosas en el modelo de crecimiento hacia el exterior, y esto tampoco podría explicarse sin el prohibicionismo estadunidense y el seguimiento de la misma política por México.

El florecimiento del narcotráfico sigue las pautas y propósitos del modelo neoliberal y se ha adaptado exitosamente a los resultados que ha generado en México. Básicamente, las organizaciones del narcotráfico son empresas corporativas que se dedican a la exportación al mercado de más importancia de México y del mundo: EU.

La retirada del gobierno de la actividad económica, la industria del narco y la trata, dudaron en usar su poder económico en esta lógica.

Las empresas criminales aprovecharon la agenda de desregulación económica –la flexibilización del trabajo– que genera empleos mal pagados, inseguros e informalidad laboral; así como la reducción del gasto social, que ha dado pie a un incremento de la desigualdad económica, y la falta de oportunidades que permitan la movilidad social a mediano plazo, para proveerse de mano de obra barata. Tan simple como eso. Mientras el salario mínimo legal sea bajo, el narco seguirá siendo una opción atractiva.

Acumulación originaria posindustrial, por apelar a los clásicos.