Política

De la convivencia y cartillas morales

julio 11, 2019

La decadencia que hemos padecido por muchos años se produjo tanto por la corrupción del régimen y la falta de oportunidades de empleo y de satisfactores básicos como por la pérdida de valores culturales, morales y espirituales.

Los seres humanos necesitan bienestar, pero no sólo de pan vive el hombre. Para alcanzar la felicidad se requiere el bienestar material y el bienestar del alma, como decía José Martí.

Así escribía Alfonso Reyes en 1944 la presentación de la Cartilla moral. Documento que fue retomado por varios gobiernos mexicanos previos a los 34 años de pesadilla del neoliberalismo. Gobiernos priístas constructores del Estado de bienestar que caracterizó al país durante las décadas posteriores al asentamiento de revolución.

Los gobiernos neoliberales dejaron una larga secuela de años sociales traumáticos y muy profundos. Entre el despojo por empobrecimiento de millones de personas, la agresión de la autoridad que endilga por décadas el pago de una deuda privada que el gobierno hace pública, el Fobaproa; y una guerra macabra que no por irregular fue menos dañina. Todo lo contrario, fue instaurar a rajatabla el estado de terror en la sociedad.

La degradación integral queda ilustrada por la facilidad con que el crimen recluta gatilleros de dedo índice temeroso y agitado. Ayer circuló en redes sociales la imagen de un hombre apuñalado en la cabeza por un altercado de tránsito. Tal es hoy el cuerpo social veracruzano, pero esto es extensible al resto de la sociedad nacional. La guerra y la hostilidad constante en contra de los gobernados han dejado marcas que apenas empezarán a aflorar. Cientos de miles en el país sufren estrés postraumático y debieran ser tratados clínicamente, como hoy hace el gobierno colombiano con ex combatientes y víctimas de sus guerras; la de la guerrilla y contra el narcotráfico.

Lo controversial que el gobierno se apoye en las iglesias evangélicas para el reparto de la Cartilla moral de Alfonso Reyes se modula al saber que su reparto fue ofrecido también a la Iglesia católica pero que ésta declinó por tener una agenda distinta. Fueron los años de construcción del país, del inicio de la educación de masas y la creación de una clase media profesional de origen obrero y campesino. Pocos años después, la UNAM en el Pedregal y la instrumentación de un proyecto de educación profesional masiva y gratuita.

El país debe ser reconstruido no sólo por sus daños físicos, que son muchos, sino por el traumatismo profundo de la violencia generalizada y una ideología destructiva por profundamente egoísta.