Política

Seguridades

julio 06, 2019

Es muy posible que la prisa del gobierno federal por deshacerse de los diferentes lastres heredados sea incentivo importante en la suma de factores que originaron la protesta de los policías federales. Pero ante la coincidencia de obstáculos variados que van apareciendo en el camino del gobierno federal, no parece prudente descartar la probabilidad de que, en efecto, hubiera una operación concertada para obstruir o, por lo menos, ralentizar la marcha de las decisiones ejecutivas para el cambio.

Alfonso Durazo, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, ha dicho que varios de los líderes visibles en las protestas de policías federales están vinculados a grupos de interés, y que incluso uno de ellos fue preso por el delito de secuestro; tiene siete investigaciones abiertas en Sinaloa, Ciudad de México, Coahuila y Tamaulipas. Habría que preguntar cómo fue posible que lo reclutaran.

Otros no son miembros de la Policía Federal pero sí están ligados a actos de corrupción en la corporación. Algunos de ellos están vinculados con el ex presidente Felipe Calderón.

Y sí, en efecto, uno de ellos al calor de la entrevista solicitó que Felipe Calderón fuera el representante sindical de los inconformes.

La Policía Federal, al igual que las policías municipales y el resto de las policías en el país, fue abandonada por los gobiernos federales anteriores al actual.

Lo cierto es que independientemente de la inconformidad de los policías federales, hay elementos que hacen aconsejable no suponer que la protesta obedece únicamente a razones laborales. La compra de un sistema de inteligencia que en 2015 costó más de 2 mil 400 millones de pesos, que fue adquirido en un precio cuatro veces superior al valor original, y de eso aún se deben 300 millones de pesos.

La agresión a una negociadora de la propia corporación sugiere que los ánimos pudieran ser artificialmente exacerbados. Con todo, la voluntad anti violenta y anti represora de los actuales administradores federales desactiva hasta ahora las provocaciones.

El problema es serio por sus implicaciones. Es previsible que sea desactivado pronto. Lo que definirá la calidad de la solución no será tanto el término de la protesta como la exhibición y desactivación de los factores de poder y grupos de interés que alientan y escalan el problema. Al tiempo.