Política

Dificultades hacia el Estado de bienestar

julio 05, 2019

El ritmo de la reconfiguración institucional echada a andar por el gobierno federal es muy intenso. En varias ocasiones el gobierno ha debido reversar decisiones burocrático administrativas que no se ajustaban como solución a la corrupción y las desviaciones en el uso del dinero público. El punto más sensible es la despedorrada seguridad pública, y en el proceso de redefiniciones ayer se organiza una protesta de policías federales inconformes con pasar a la Guardia Nacional. Ha pasado, por ejemplo, que en el Centro de Mando de la Policía Federal, en la capital del país, las gradas de la pista de atletismo transmutaron en improvisadas camas para cientos de elementos a los que presentarán las pruebas para la Guardia Nacional, pero a los que no les dan ni hospedaje ni comida.

Las condiciones reportadas por diversos medios informativos de diversa polaridad ideológica reportan más o menos los mismos contenidos de los inconformes. Sin embargo, a pesar de que es fácil reconocer que muchos de los planteamientos son justificados, también hay razones para suponer la intervención de actores interesados en malograr los esfuerzos transformadores. Mano negra, le llaman. Desde luego es posible que algo así suceda, incluso es probable.

Pero independientemente de ello, es verdad que las decisiones transformadoras van a velocidad muy acelerada. Los errores y desajustes son casi obligados, aún y cuando el gobierno se comprometa a respetar los derechos y prestaciones laborales adquiridos. El tema de la discusión no es el propósito de las decisiones sino su operacionalización.

Es de notar que las fuerzas de la policía federal destacamentadas en Veracruz no se sumaron al paro nacional. Y, al margen de la explicación, el hecho tiene contenido por sí mismo.

Ahora, no puede dudarse de que la velocidad y la intencionalidad de los cambios es redefinir los acuerdos institucionales, fundacionales, para dejar sentado que el modelo de Estado que construirán los mexicanos es el de bienestar. El Estado benefactor. Octavio Paz lo definió exacto en El ogro filantrópico: un modelo de gobierno autoritario con cursos de corrupción importantes pero que se ocupa del bienestar y educación y salud de los gobernados. Las grandes instituciones que el neoliberalismo tuvo como objetivo de desaparición fueron precisamente ésas, por eso el desmantelamiento de la fábrica nacional y las modificaciones al 123 constitucional.

La llamada cuarta transformación del país no es otra cosa que la cuarta refundación de los acuerdos legitimadores para evitar que un eventual gobierno conservador pueda repetir los cambios depredadores que empobrecieron al país y lo dejaron al borde de la inviabilidad, en no pocos aspectos.