Política

Iglesia, ¿nuevo viento?

junio 19, 2019

Los días recientes han sido particularmente intensos en cuanto a iniciativas y acciones destinadas a ralentizar y en su caso descarrilar las políticas y decisiones del gobierno federal. Puede decirse que el sistema de complicidades –el antiguo régimen– completo está abocado a la tarea. Desde el inicio del actual gobierno federal se echaron a andar ofensivas en diversas esferas. En diciembre pasado, antes de que el gobierno del presidente López Obrador cumpliera un mes de ejercicio, el pacto de complicidad reaccionaba con briosa virulencia a través de sus fundaciones y aliados en la sociedad. Cumplidos seis meses de gobierno es claro que el pacto que drenó al país durante cuarenta años ha puesto en marcha una estrategia ofensiva.

Primero con el diferendo alrededor de la decisión de la SCJN de suspender la aplicación de la Ley Federal de Remuneraciones de los Servidores Públicos, y del derecho de los poderes de defender sus posiciones. El asunto se resolvió pero mediáticamnte fue presentado como una catástrofe. La reacción presentó la iniciativa gubernamental como la intención de transgredir la autonomía de los poderes.

La arremetida abarca la censura del discurso presidencial acerca de los calamidad del neoliberalismo resumido en pobreza, desigualdad, inseguridad, violencia y corrupción; luego las patrañas que buscaban descarrilar el Presupuesto de Egresos para de 2019, con el fin de limitar el financiamiento a seguridad pública, Tren Maya, Programa Jóvenes Construyendo el Futuro, Plan Nacional de Refinación o Plan Nacional de Electricidad.

Pocos meses después la amenaza del gobierno norteamericano de gravar las exportaciones mexicanas. Esto ha obligado al gobierno a forzar el paso para poner en orden el desastre de porosidad y completa falta de control de la frontera sur del país dejada por las tres últimas administraciones federales.

Luego, si algo faltara, la retahíla de amparos contra la construcción del aeropuerto de Santa Lucía. Hay más frentes abiertos, pero estos bastan para ilustrar el punto.

El sistema de complicidades sintetizado en el prianismo es mucho más vasto en virtud que su espectro incluye a no pocos protagonistas destados de la actividad empresarial privada, y ha sugerido parte de su composición orgánica al firmar la promoción del amparo contra la construcción del aeropuerto de Santa Lucía.

El viejo régimen está a la ofensiva y es más que deseable que la sociedad esté alerta a los procesos de toma de decisiones porque es previsible que deba salir dentro de poco a la plaza pública a defender los cambios y el sentido de éstos.

Mientras eso se resuelve y ante la inminencia de una congestión migratoria en territorio nacional, la Conferencia del Episcopado Mexicano ofreció la infraestructura parroquial y de templos, además de su red, para dar albergue a los migrantes.

El asunto es sustantivo por varias razones, una de ellas es que muestra de una disposición completamente distinta a la que había cuando era dirigido por el extremista conservador Norberto Carrera. Que el presidente de la Conferencia Episcopal ofreciera su infraestructura institucional para hacer frente a las necesidades de miles de personas en tránsito sugiere una aproximación clerical completamente distinta al entendimiento de las coas. No es poca cosa el hecho de que parezca que las relaciones con la iglesia mejoran y entran en una fase colaborativa. Más en estos tiempos de reacciones medrosas.