Política

FALANGES: Entre la ineptitud y las alucinaciones políticas: sin rumbo político, ni visión de Estado

junio 18, 2019

lmaury_cruz@hotmail.com

Maquiavelo enseña que la política es una bestia que se monta o te monta. No hay vacíos políticos. Pero si hay ineptos y corruptos. La conducción del Estado requiere del conocimiento institucional y normativo, de la voluntad del titular del poder respectivo y de un cuerpo colegiado funcional. Siempre hay un margen de error, pero son inadmisibles las sandeces tras sandeces en política. Se requiere aplicar lo probado, ensayar y corregir a la brevedad, haciendo cálculos en el diseño y aplicación del presupuesto ciudadanizado basado en resultados, que anteponga el estado de derecho y la dignidad humana como eje central de la gestión pública.

El estado de derecho y la dignidad humana están presentes en el discurso político pero cada vez más ausente en la práctica política. Pues, en el periodo de Fox, el gobierno vivía en foxilandia pero el país tenía más paz que ahora; con Calderón se pasó del candidato del empleo al iniciador de la tortuosa e inútil guerra contra el narcotráfico, la peor necropolítica padecida en México y que aún no termina; Peña Nieto vendía telenovelas, que al final nadie creyó. Una constante fue la improvisación en la administración pública, con ello la economía se ha pauperizado, hay casi 50 millones de pobres en México producto del agotamiento del sistema político liberal y capitalismo dependiente.

Este sistema no generó condiciones para el desarrollo tecnológico, científico y filosófico aplicado a la solución de problemas estructurales y coyunturales de la realidad política, económica y social; frenó el estado de bienestar, pues no hay una universalización real de la seguridad social (la educación y la salud pública es deficitaria); perpetuo la injusticia tributaria y la deficiente recaudación; agravó la inseguridad, se debilitaron las instituciones públicas y los institutos políticos perdieron legitimidad, y la corrupción continua creciendo.

En este entorno llegó el Ejecutivo Federal actual a Palacio Nacional. Sin embargo, hasta hoy no hay visión de Estado, hay alucinaciones políticas que desgastan prematuramente al gobierno y evidencian la crisis instruccional del Estado. Las alucinaciones políticas son producto del desconocimiento institucional y normativo, y de la falta de reconocimiento de la realidad imperante. El Gobierno Federal se enfrenta a arcas públicas débiles con funcionariado inepto; se impone la realidad global, la presupuestaria que obligará a recortes, la judicial que le da reveces al Ejecutivo, un constante desaceleramiento económico, y poderes facticos que al ser subestimados vulneran al Estado.

Esto se evidencia en todos los niveles de gobierno, por ejemplo en el terreno federal se inician obras sin los permisos correspondieres como el caso del aeropuerto de Santa Lucia, hoy detenido por un amparo federal. En el ámbito estatal, la SEDESOL de Veracruz devolvió a la Federación 400 millones de pesos destinados a vivienda; Hipólito Rodríguez Herrero, presidente municipal de Xalapa, Ver. hasta abril de 2019 devolvió a la Federación más de 16 millones de pesos provenientes de diversos programas; esto evidencia las sandeces de los funcionarios públicos, producto del desconocimiento institucional y normativo, la notoria improvisación. De haber un estado de derecho real y una rendición de cuentas efectivas, esto terminaría con destituciones y quizá en inhabilitaciones.

En otro orden de ideas lo único cercano entre el Gobierno Federal y el pueblo son: 1) Los mítines y las conferencias matutinas, que cada día se irán desdibujando si persisten los desatinos políticos, 2) Las becas para adultos mayores y para los mal llamados ninis, que tiene sentido si hay finanzas públicas sanas; fuera de ello todo se complica, y evidentemente estas becas no se cortarán porque representa una base de apoyo y hay un proceso electoral para 2021, esto no es una visión de Estado, es una perspectiva electoral.

El lema de campaña del hoy gobierno fue: "no mentir, no robar y no traicionar al pueblo", y un eje del discurso político en campaña y ahora como gobierno es el combate a la corrupción pero cabe preguntar: ¿ser inepto, ignorante e inútil para la función pública no es una forma de mentir, de robar y de traicionar al pueblo? la respuesta es evidente, ¿permanecer en la función pública siendo notoriamente deficiente es razón suficiente para un despido justificado? Pensando por analogía: si el servidor público fuera su médico: ¿usted continuaría con él si este es inepto, usted permitiría que operara a la persona que más ame?...

Es apremiante la necesidad de tener rumbo político producto de una visión de Estado incluyente, fundada en el estado democrático de derecho, en la dignidad y en la diversidad; pero esto jamás lo hará el gobierno sino hay una participación ciudadana proactiva y permanente que denuncie la corrupción y las sandeces de la ineptocracia federal, estatal y municipal, ¿acaso es tiempo de pensar en la desobediencia civil y de actuar en consecuencia ante gobiernos ineptos y corruptos? Pensemos y actuemos sin olvido y sin perdón…