MÉXICO EN EL TORBELLINO DE LA MIGRACIÓN
junio 17, 2019 | Julio Faesler Carlisle

Aunque algunos lo festejan y otros lo niegan, el hecho es que México ha entrado en una nueva etapa de su historia. Es distinta a las anteriores. Poco o nada tiene en común con el México de Porfirio Díaz que curó las turbulencias del Siglo XIX y reinauguró al país después de las invasiones extranjeras. Quedó atrás la reconstrucción postrevolucionaria, con su guerra cristera y su expropiación petrolera o el período del desarrollo estabilizador apoyado en una dictadura perfecta, o la hoy muy enjuiciada etapa del neoliberalismo, ahora acusada de todos los vicios.

Ahora la vida nacional emprende un nuevo capítulo con decisiones presidenciales inéditas muy sujetas a prueba. Nuestro presente, repleto de interrogantes, va paralelo con otros presentes que también se desenvuelven en Europa, Asia, África y claramente en nuestro vecino al norte.

Una constante en esos cambios es la justificada reacción contra la aguda concentración de riqueza en pocas manos que coexiste con mayorías que sufren privaciones que aumentan. Solo los países escandinavos parecen haber esquivado ese mal aplicando medidas fiscales draconianas.

Una lección es clara. La alta concentración de riqueza, ampliamente explicada por el economista Pikkety, instala y perpetúa el subdesarrollo atribuible a la negligencia y egoísmo de las clases sociales privilegiadas que se reservan los beneficios que obtienen del dominio de los recursos de que disponen. El hecho se enquista en el control financiero que se aparta de su función promotora del desarrollo colectivo y repartido.

Una dramática consecuencia del desigual reparto de la riqueza que prevalece mundialmente es la migración que inunda a Europa y a los Estados Unidos y que se agudiza con el crecimiento demográfico en los países de origen. Sin adecuados sistemas de control policial la violencia y crimen que la acompañan es imposible asegurar tranquilidad a la sociedad.

Independientemente de las virtudes o defectos de como hemos decidido el rumbo que ha adoptado el aprovechamiento de nuestras oportunidades, una seria negligencia en que caímos como nación es el no haber diversificado nuestros intereses económicos y comerciales tanto interna como geográficamente. Desde más de 50 años se viene repitiendo esta necesidad en cuanto al comercio exterior. Por el contrario nos hemos obstinado en ubicar nuestros objetivos en el mercado estadunidense. Ahora todo México paga las consecuencias de haber confiado, no puede decirse inocentemente, en la buena voluntad de Estados Unidos.

Para nosotros, la migración masiva centroamericana ha venido a plantearnos la cruda tragedia que sufren los países hermanos que no han sabido o podido sacar provecho de los abundantes recursos que la naturaleza les dio. La tarea está en llenar los huecos con programas efectivos de cultivo de talentos y creación de empleos. Los acuerdos internacionales a que se lleguen deben ayudar a resolver y no acentuar el problema. No caben amenazas.México y Estados Unidos debemos trabajar juntos con Centro América..

Todos estamos involucrados. Estados Unidos no debe mezclar migración con narcotráfico. No ha hecho su tarea de controlar ni el consumo de drogas ni la venta de armas que tanto se asocian. A ellos les sobran recursos financieros para cumplir su parte. A México, y más aun, a Centro América nos falta dinero para endurecer los elementos logísticos indispensables. Desde luego que los 45 días aceptados por México para la primera evaluación del programa son un lapso demasiado corto para apreciar siquiera por encima para apreciar y juzgar los primeros resultados en términos de resultados.

La acción paramilitar de la Guardia Nacional podrá ser poco constitucional en términos rigurosos pero es ocioso condenar su despliegue para resolver la presente coyuntura. La situación en que nos encontramos nos deja pocas alternativas para la acción que resuelva los deberes que dicta nuestra solidaridad con nuestros vecinos al sur a la vez que indique y respalde a nuestros conciudadanos sobre la manera de aumentar su capacidad de respuesta.

La acción es necesariamente regional y esto incluye la aportación financiera amplia y bien coordinada de los Estados Unidos que ahora les toca actuar en todos los campos que se han abierto.

juliofelipefaesler@yahoo.com

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