Política

Presión, reacción y consecuencias

junio 17, 2019

El paréntesis abierto por el gobierno mexicano en la amenaza tarifaria norteamericana ha traídos sus costos. Son muchos los sectores progresistas en los que perdura el mal sabor del haber cedido. El gobierno ha dado su explicación, pero es claro que la configuración del tablero de juego ha cambiado radicalmente.

Por lo pronto, desde la pastoral de movilidad humana, la Iglesia Católica se alza con una interpretación algo melodramática de los hechos diciendo que, ante la presión norteamericana, el gobierno mexicano corrió al sur la frontera con Estados Unidos para hacer del país un gran muro.

Las reglas del juego cambiaron y es el gobierno actual el que habrá de lidiar con los costos del abandono de los gobiernos anteriores.

Desde la pastoral de movilidad humana se critica que la Guardia Nacional sea enviada a la frontera sur a contener la ola migrante y que se convertirá al país en un gran muro. Lo cual, en efecto, es posible.

La pastoral de movilidad humana se equivoca, el argumento no es garantizar la movilidad de los migrantes sino el resolver las causas de la violencia en El Salvador, que expulsa a miles. El argumento es el crear las condiciones de pacificación e inversión en los países expulsores para que generen actividad económica y creen trabajos, salarios remuneradores.

La causa de la violencia en El Salvador se debe a que en los años 90 Estados Unidos expulsó a miles de pandilleros de origen salvadoreño, la banda MS-13, muchos de ellos ex militares; Estados Unidos los mandó de regreso a El Salvador. Curiosamente, luego de los acuerdos de paz entre el Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional y el gobierno, El Salvador fue un país con uno de los más interesantes procesos de reconfiguración institucional. Proceso que se arruinó por las bandas expatriadas y la guerra desatada entre ellas en territorio salvadoreño.

Estados Unidos es la causa de la violencia y sería deseable accediera a favorecer la reconstrucción de las economías centroamericanas, que es la propuesta mexicana.

El tema está abierto en la agenda de la discusión nacional y lo será hasta que se celebren las elecciones del 2020.