Política

Ocurrencias naranjas

junio 07, 2019

México tuvo que esperar casi 40 años para sacudirse un modelo económico y una forma patológica –e incluso antieconómica– de concentrar la riqueza. Han pasado seis meses de haber puesto en marcha la inflexión y pasan cosas. Una de ellas, sustantiva por cierto y que contradice todos los pronósticos fatalistas, es que Pemex ha logrado parar las pérdidas. Aún no las revierte, pero es un espléndido principio si se considera que en el primer trimestre del año la empresa reportó pérdidas por la friolera de 35.5 mil millones de pesos. Hace un par de días la empresa reportó una utilidad de 28 mil 892 millones de pesos en abril de este año. No poca cosa toda vez que se rompe con la trayectoria negativa de los pasados dos trimestres del gobierno y sin considerar el estado calamitoso en que fue entregada por el gobierno de Enrique Peña Nieto.

Sin embargo, las singularidades del presidente estadounidense han vuelto a exacerbar las debilidades de la economía mexicana y su relación simbiótica con la estadounidense. La amenaza de las tarifas azota el avispero de las calificadoras las cuales han bajado los pronósticos de desempeño económico mexicano. Nada fuera de lo normal.

México efectivamente ha sido sacudido por la ocurrencia presidencial. El gobierno ahora ha debido cacarear las acciones que de hecho hace normalmente desde que asumió el poder. Contener y disuadir el flujo migratorio mientras se puede concretar un nuevo enfoque para enfrentar las verdaderas causas de la migración: violencia y nula expectativa de bienestar y futuro.

Curiosamente ha sido el propio gobierno norteamericano el que ha exacerbado la crisis del flujo migrante al cortar la ayuda a los cuatro principales países expulsores: Guatemala, El Salvador, Honduras y Nicaragua.

Pero la ocurrencia arancelaria ha topado con el Congreso norteamericano, incluyendo a buena parte del ala republicana con representación en estados donde el papel de las importaciones mexicanas son sustantivas.

Desde la industria agroalimentaria, hasta la automotriz y las nuevas tecnologías, México produce insumos y manufacturas vitales en la cadena de producción estadounidense. No es posible descartar algún insuflador al oído de Jared Kushner la terrupta idea, algún emisario oficioso como Videgaray. Pero al margen de la estupidez, no hay razones para descartar la eventualidad de francotiradores nacionales empecinados a que las cosas salgan mal con tal de hacer fracasar al actual gobierno.