Economía

Apoya estructura de gobierno a afectados de Acultzingo; gestionan capital de Fonden

junio 06, 2019

Acultzingo, Ver.- Los afectados por el deslave del martes pasado, no tienen todo perdido, la Secretaría de Protección Civil (PC) y el Ejército Nacional, primero iniciaron la limpieza de las viviendas inundadas de lodo, pero, además, se ofrecen a gestionar la ayuda necesaria, incluso del Fonden, con tal de reponer los daños; en tanto ellos, los que estuvieron en la puerta de la muerte viven para contar la experiencia, aunque, la mayoría de ellos, sólo lograron rescatar lo que llevan puesto.

Primero, Guadalupe Osorno Maldonado, titular de la Secretaría de Protección Civil, deja en claro que será la misma dependencia la que haga los avalúos correspondientes para determinar si es posible gestionar recursos del Fondo Nacional de Desastres (Fonden), el objetivo es reponer las pérdidas que al menos 30 familias tuvieron a consecuencia de un deslave del cerro "El Coyote" ocurrido la tarde noche del martes pasado.

Los datos duros aportados por la misma funcionaria confirman lesiones a dos personas, uno de ellos, daño colateral, y afectaciones en al menos 30 viviendas. De hecho, señaló que el deslave, "causó afectación en la colonia Juan Pablo II, hay dos personas lesionadas, pero una de ella no fue por el suceso, cayó de la motocicleta en la que viajaba, no tenemos reporte de personas no localizadas que por lo regular es el principal problema que se tiene con estos sucesos, tampoco fallecidas".

Por las mismas condiciones, la Secretaría de Protección Civil del gobierno del estado, "se mantiene en contacto con la CoordinaciónNacional de Protección Civil, porque sucesos como estos han ocurrido en otras partes del país, tras los recientes incendios forestales, uno de los ejemplos, se tienen en el estado de Jalisco, ahí se están realizando los estudios, para determinar si es que existe alguna relación entre los incendios forestales con los deslaves que se tienen, hasta el momento no hay datos precisos que se relacionen".

Pero la realidad en este municipio indica que se tiene el reporte de daños preliminares: "30 casas dañadas y desde este miércoles se iniciaron las labores de limpieza en la zona afectada y estamos evaluando las condiciones del suceso y ver si es necesario activar algunos recursos federales tipo Fonden si se cumplen los lineamientos, igual vamos a ver la forma de coordinarnos con el ayuntamiento, buscamos el apoyo del estado para ayudar a las familias afectadas", fue lo que dijo.

Los hechos ocurridos la tarde noche del martes pasado, son los primeros resultados del temporal de lluvias que se avecina, de hecho, dijo que de acuerdo a los pronósticos del tiempo, se prevé que el mes de junio, será bastante intenso en materia de lluvias, "Conagua, Comisión Nacional del Agua, tiene unos análisis de climatología y los pronósticos que se tienen nos habla de cambios importantes, se nos presenta una posibilidad de tener un mes de junio con lluvias muy por arriba de lo habitual, pero los meses de julio y agosto serán mucho más secos con una gradual disminución de las lluvias".

El mejor ejemplo que se tiene del temporal, es lo que se vivió especialmente en la zona central de Veracruz "la temporada de lluvias inició con la formación del disturbio 91 L que nos trajo lluvias importantes precisamente en la zona de Orizaba, por eso pedimos a la autoridad municipales y cuerpos de auxilio para que se tomaran las medidas precautorias".

No obstante adelantar pronósticos del comportamiento de las lluvias en los siguientes seis meses, es muy errático, "es muy difícil definir cuántos huracanes o ciclones pudieran impactar al estado, sabemos que se pudieran generar entre 9 a 10 en el Océano Atlántico, pero no significa que necesariamente todos ellos vayan a impactar las costas veracruzanas o que se vayan a desarrollar".

"Ya tuvimos la primera depresión tropical a mitad del Océano Atlántico, se llamó "Andrea" y estábamos esperando que el disturbio 91 L evolucionara a depresión tropical, pero al final no sucedió, se mantuvo en un fenómeno que no alcanzó un desarrollo a tormenta y de dispersó", precisa.

Por eso es muy complicado definir con exactitud los pronósticos adelantados, "los trayectos de los fenómenos son muy impredecibles y erráticos, desde 1950 al 2017, las trayectorias son bastante erráticas a veces se dan una vuelta de hasta 180 grados, pero, aunque no toquen tierra no quiere decir que no tengamos efectos en el estado, porque dejan agua que afectaría al territorio estatal.

En tanto la población se intenta reponer de lo vivido. La mayoría de ellos perdieron casi todo, incluso lo único que lograron rescatar en la ropa que traen puesta, no hay más. El ambiente huele a tierra mojada, la misma que llena el interior de las casas alcanzadas por un inusual deslave ocurrido en una de las colonias de este municipal, la que irónicamente lleva el nombre de un santo, Juan Pablo II.

Como es lógico, el deslave tomó por sorpresa a los afectados. Nadie, ni en el peor de los escenarios pensó que la tarde del martes pasado, estuvieran, primero en riesgo de ser arrastrado por un río de lodos, piedras y troncos, pero que además perdieran lo que son trabajos, mucho trabajo, lograran adquirir.

La limpieza que elementos del Ejército Nacional, realiza en las casas afectadas, exhibe la realidad de las afectaciones. En al menos seis casas, el caudal, no dejó nada, se llevó todo, muebles, enseres, ropa y hasta animales de corral.

Los que la cuentan, platican lo vivido, "apenas si nos dio tiempo de salir" dice José López un campesino de apenas 65 años de edad. Las lluvias, era normal como ellos mismos la consideran, no fue torrencial como pudiera pensarse, lo que pasó relata, es que el agua traía muchas piedras y troncos, eso fue lo que nos puso en la madre, cuenta.

Aquí la gente está asustada. Temen que, en temporal de lluvias, que recién inicia, provoque un nuevo deslave, sobre todo por la cercanía del cerro "El Coyote" que recientemente registró uno de los incendios forestales más impresionantes de por lo menos 20 años atrás. Ese es el principal temor, de que un nuevo torrencial, arrastre las piedras sueltas, que son muchas, y que, por la pendiente, de nuevo formen un gran deslave que arrase con las casas que quedan en pie y la desgracia sea mayor.