Política

Incendios forestales

junio 06, 2019

Entre la corrupción sistémica que caracterizó la convivencia nacional pre neoliberal y la corrupción exacerbada de 40 años de liberalismo, el país ha quedado en condiciones realmente maltrechas.

Veracruz ha sido especialmente dañado por ambos sistemas. Entre cacicazgos, y una clase dirigente que ha entendido la política como actividad lucrativa de amplio rango, el estado ha perdido la mayor parte de sus riquezas naturales. Entre bosques y fauna a pérdida de biomasa ha sido mayúscula y muy probablemente irrecuperable. Lo que perfila un futuro cerca no a la desolación. Las consecuencias ya las viven todos. Para los jóvenes y las generaciones futuras el panorama es aún más dramático.

Compensar y empezar a recuperar lo perdido llevará décadas, un par de generaciones biológicas en el mejor de los casos. Si acaso, porque implica el involucramiento de la sociedad completa y la reeducación de una proporción significativa de campesinos empobrecidos y sin mayor preparación que la que dan las tradiciones, los usos y las costumbres.

No es un problema local sino global. Por lo que es posible revisar las formas colectivas y las leyes que se han dado a sí mismas sociedades que han cometido el mismo error de agresión medioambiental y aprender de sus soluciones así como las técnicas y metodologías de sociedades que se distinguen por un uso eficiente y lucrativo de sus riquezas forestales. China y Noruega son ejemplos referenciales por razones diametralmente opuestas. La primera devastó sus bosques y hoy día ha involucrado a millones de ciudadanos en esfuerzos muy serios de reforestación y recuperación de suelos. Noruega por su parte es ejemplo mundial de conservación y uso económico sustentable de sus recursos forestales.

Lograr cualquiera de los dos modelos implica el involucramiento de una sociedad participativa, informada y atenta a los asuntos colectivos. Es algo que debe ser construido a contrapelo de los reflejos e inercias individualistas de una sociedad esencialmente incivil.

Los gobiernos tienen la responsabilidad de conducir y orientar los esfuerzos colectivos de interés común. La reforestación y la recuperación de la biomasa es parte vital de tales esfuerzos. Implica actuar en varios niveles, desde la motivación e información programadas, hasta la educación y la incorporación del tema conservacionista en los programas educativos. Ambas se hacen pero en un nivel apenas epitelial que es impostergable profundizar y sistematizar.