Política

Llaga, un año más

mayo 11, 2019

"Se lavaron sus cenizas en agua de mar/ y ahora están sentados en la arena/ Mientras los centinelas vigilan desde lo alto de las dunas/ Es éste el precio de la paz cuando el amanecer se acerca".

Así hablaba José Saramago a las madres argentinas de la Plaza Mayo que reclamaban saber el destino de sus hijos desaparecidos en y por la dictadura.

En México, un régimen mustio pero mucho más violento desapareció a muchos más jóvenes de lo que hizo el régimen de Videla en los 70. Pero en México las responsabilidades se diluyen en las taras del régimen de complicidades hasta ahora impune. La sociedad espera sinceramente que los gobiernos del nuevo régimen hagan dos cosas: castigar a los culpables de este desarreglo multidimensional sofocante que abruma por impotencia, y que se haga justicia a las víctimas dándoles, por lo menos, la satisfacción que los responsables intelectuales y los perpetradores físicos sean castigados.

Aunque el 10 de mayo sea una fiesta que se utilizó a principios del siglo pasado como contra argumento a las mujeres sufragistas que reclamaban por sus derechos, y después la fecha haya sido desvirtuada por la compulsión por el consumo de felicidades efímeras: cremas, suscripciones, viajes o autos, lo cierto es que es una fecha significativa por el sólo hecho de ser dedicada al proceso de reproducir la vida.

Pero Veracruz tiene casi una década de celebrar maldita la cosa excepto la vida. El dolor desesperanzado es la constante junto con la frustración por la indiferencia de un sistema de justicia esclerótico y turbio.

Las veracruzanas madres de desaparecidos no tienen ni siquiera la relativa ventaja de poder señalar a un gobierno específico porque las responsabilidades el régimen las hace perdidizas entre ámbitos local y federal, entre corporaciones policiacas y a lo largo de varios gobiernos.

Los gobiernos del nuevo régimen se enfrentan al imperativo de dar respuesta satisfactoria a las víctimas familiares de los desaparecidos. El universo es abrumador, atemorizante. No hay pretexto. Tendrán que dar respuesta. Es de esperarse que el gobierno veracruzano, al margen del diferendo que tiene con la Fiscalía General, de respuestas aceptables y haga lo que tenga que hacer en términos de atención a las víctimas.