Política

Los balbuceos críticos

mayo 10, 2019

Luego de una efímera luna de miel a lo largo de diciembre y enero, las fuerzas conservadoras del país actúan con mayor o menor intensidad a lo largo y ancho del país. Analistas y comentaristas económicos se esmeran en subrayar las dificultades del gobierno federal sin poner mucho empeño en contextuar la información. Es el caso del desempeño económico en el primer trimestre. El presidente norteamericano declara al mismo tiempo una guerra del tomate contra México justo cuando las exportaciones mexicanas de automóviles hacia Estados Unidos se intensifican. Casi 80 por ciento de las exportaciones totales de autos fueron hacia Estados Unidos, lo que va completamente en contra de la agenda del presidente norteamericano que ya ha cascado pleitos con la UE, Japón y ahora, China.

El contexto nacional y la por lo pronto semi accidentada relación con Estados Unidos por el pretexto del tomate, son magnificados por no pocos medios. El decrecimiento en el trimestre tiene su explicación en la cautela de los agentes económicos privados por el cambio de régimen que durante diciembre y enero mostraron excesiva cautela. Se contrajo todo, gastos de inversión, reinversión, publicidad.

La coyuntura dio ocasión para que uno de los artífices del envilecimiento del primer partido de izquierda verosímil –y en su momento, con posibilidades reales de triunfo– en la historia del país se fuera de frente y generoso en apreciaciones en contra del gobierno federal.

Jesús Sambrano, uno de los artífices de haber convertido un partido de izquierda bastante competitivo en una meretriz, critica al gobierno por hacer lo contrario a lo que ofreció.

Jesús Sambrano y Jesús Ortega, los chuchos, más su cáfila de corifeos de acompañamiento son los responsables de haber convertido a una organización política potente y con ganas y probabilidades importantes de triunfo, en una meretriz entrada en carnes, años, amantes y alcohol.

Hace años han dejado incluso de lado la posibilidad de ser una oposición de centro izquierda, el bono ganado por sus distintas experiencias de gobierno a lo largo de años ha desaparecido. Son los costos de haber aceptado convertirse en costosa fauna de acompañamiento de la parte más oscura, neofascista, del PAN. El dudosamente malogrado matrimonio poblano formado por Marta Erika Alonso y Rafael Moreno Valle, ambos ex gobernadores de puebla, y Miguel Ángel Yunes Linares.

El funcional y orgánico perredista califica el cambio de régimen, la cuatro T, como una involución. Dice que se hacen cosas contrarias a lo que se ofreció. Habría que pedirle especificidades. Porque lo que el respetable ha descubierto –y descubre sobre bases diarias– es que el daño hecho por la partidocracia del régimen de complicidades, esto es PRI, PAN y PRD, es mucho mayor que lo que se esperaba, y se esperaba que fuera mucho.

Es probable que Sambrano no tenga mayor idea de lo que habla, pero se siente obligado a ofrecer por lo menos la imagen crítica de un opositor. En el mismo esquema de la llamada marcha fifí. Podemos enumerar muchísimas cosas, dice; ¿cuáles? "Muchísimo" dice nada; acusa luego "una centralización autoritaria con evidentes signos dictatoriales". También es falso, pero es normal. Así funciona la Contra. Son de esperarse campañas al respecto, gatilleros tienen: Sambrano y Ortega en el PRD, Yunes y Lozano en el PAN. Normal. Falta por ver si el PRI logra reinventarse, sacudirse a la camada neoliberal que lo despedorró y a los que transigieron pragmáticamente con ella.