Política

AN contra la reforma educativa

mayo 09, 2019

Más allá de su responsabilidad ideológica como partido de derecha, surgido como reacción a las políticas públicas del estado mexicano e históricamente como bastión en defensa de los intereses cupulares de latifundistas, empresarios y políticos remanentes del positivismo porfirista, el PAN se ha visto en la obligación de volver a sus orígenes luego del desgastante atracón de poder que se dieron en los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón, además de su alianza con el PRI de Enrique Peña Nieto para atajar el ascenso de la izquierda que se veían inminente con Morena.

Aún antes de constituirse en el partido político moderno, la herencia cultural conservadora de AN ha reconsiderado la pertinencia de levantar, aparte de la bandera religiosa y coalición con el sector más retrógrada de la Iglesia católica, su visión contraria a las reformas agraristas, laborales y educativas al triunfo de la Revolución Mexicana que, al final de cuentas, desembocaron en la virulenta guerra civil orquestada en la cristiada y sus miles de muertos de ambos bandos al acudir al llamado de la jerarquía eclesial para oponerse a las nuevas disposiciones constitucionales, que buscaron erradicar el masivo control que sobre la población ejercían las parroquias y arzobispados.

Tras la debacle de julio del año pasado, con sus principales figuras desdibujadas por la carga de la masiva derrota electoral, ahora, en un intento por reagruparse en torno a sus principios dogmáticos conservadores, la diputación federal del PAN se salió de la sesión del Congreso como protesta por la aprobación por unanimidad dentro de las Comisiones Unidas de Educación y Puntos Constitucionales del dictamen de la reforma educativa.

Aquí el partido blanquiazul quedó atrapado en sus contradicciones pues no votó ni a favor ni en contra de una de sus principales demandas, como partido opositor al PRI, que era la de arrebatarle a los sindicatos –"para desarticular el pernicioso corporativismo"– el control de las plazas magisteriales para que fueran controladas por el Estado; ayer precisamente ése fue uno de los apartados de la reforma que fue aprobada y que establece la garantía de la rectoría del Estado en el control de las plazas de docentes.

En esa nueva legislación se establecen además, como parte de las prioridades del contenido educativo, la enseñanza de las matemáticas, la lecto-escritura y la educación sexual y reproductiva, junto a las materias que ya estaban incluidas.

Aunque en el fondo en los contenidos arriba mencionados pudiera encontrarse la razón por la que Acción Nacional decidió ausentarse de la sesión, porque en ella se establecería la educación sexual y reproductiva como parte de la formación humana que recibirán los estudiantes desde sus niveles básicos.

Esto en función del compromiso de la alta cúpula panista con el sector de la Iglesia que libra una cerrada batalla en contra de las iniciativas para despenalizar el aborto; es sano para la vida democrática del país que exista una oposición fuerte y congruente con sus principios ideológicos, aunque en este caso, la ausencia de la bancada blanquiazul nos privó a los mexicanos de sus argumentos para oponerse a una nueva legislación que, al final de cuentas, debiera teóricamente mejorar las condiciones de vida de los maestros y en general de la población.