Política

Entre el drama de la miseria, el crimen organizado y un orate

abril 25, 2019

El presidente norteamericano ha acusado a soldados mexicanos de apuntar armas contra guardias fronterizos norteamericanos. Apoya su acusación en un video tomado con cámara infrarroja donde, en efecto, se ve a un par de personas armadas llevar a la línea fronteriza a un grupo de migrantes. Con ello eleva sensiblemente el nivel de tensión en la relación bilateral con el país y con la región.

Lo cierto es que presidente estadounidense opta deliberadamente por la peor forma de lidiar con el problema, con decisiones aparentemente reactivas pero que han sido hechas desde largo tiempo atrás. Lo que enfrentan los Estados Unidos y Europa, las economías desarrolladas, es un movimiento migratorio global de la desesperación. La veta neoliberal del capitalismo creó la polarización del ingreso y con ello, la multiplicación de las fuentes de la violencia.

No hay forma real de atajar la migración por la fuerza, eso es rotundo, la única forma de atemperar y eventualmente corregir el problema es con el desarrollo de las economías de los países y regiones expulsoras de población en el planeta. La presión del gobierno norteamericano sobre el mexicano es motivada casi exclusivamente por razones electorales, lo que no resta en absoluto importancia al problema real de migración.

Cualquiera que sea el caso, lo cierto es que el gobierno mexicano enfrenta un problema serio con el gobierno norteamericano y es incierto el rumbo que tomarán los acontecimientos. Hay que recordar que todas las intervenciones extranjeras de la historia estadounidense han sido precedidas por la creación previa de justificaciones. La guerra hispanoamericana, la crisis del golfo de Tonkin, Pearl Harbor, por mencionar algunos casos.

Donald Trump puede ser un provocador de muy poca responsabilidad, pero sus amenazas y fanfarronadas deben ser tomadas con seriedad e inteligencia para que el país no se vea condicionado por su agenda política. Menudo problema porque es claro que la crisis migratoria global toca a las puertas norteamericanas desde la frontera sur.

El futuro parece ser la confrontación, no tanto entre Estados Unidos y México –que la incluye– como entre los países desarrollados y los países y regiones expulsoras de población. Eso, desde cualquier perspectiva, pone a México frente a una situación muy delicada porque las variables expulsoras y generadoras de migración se complican con la presencia y negocios del crimen organizado. Dentro de la lógica del sistema no hay solución posible. Menos aún con Trump en la presidencia norteamericana.