Política

Depredación

abril 11, 2019

Desde su inicio hace casi diez años, La Jornada Veracruz ha denunciado el gravísimo problema de la deforestación y pérdida de diversidad en todo el estado.

Un problema configurado por la combinación de la indiferencia valemadrista de la cáfila de gobernantes que ha dejado su malhadada impronta en el estado, y la completa ausencia de políticas públicas coherentes y realistas para compensar y corregir la muy acelerada pérdida de masa forestal. Desde la virulenta urbanización de desarrollos habitacionales que desmonta sistemas ecológicos completos, hasta la imperdonable dejadez de todo tipo de autoridades para lidiar con una de las industrias más contaminantes y de altísimo impacto medioambiental que atraviesa el estado de cabeza a pies.

Ayer el ex rector de la UNAM, José Sarukhán, puso el problema en números: Veracruz, junto con Tlaxcala, conservan apenas el uno por ciento de su capital biológico natural. Veracruz es el más violentado de los estados de la República en términos medioambientales. Dicho de otro modo, a Veracruz lo acosa la violencia por todos lados.

Este es un camino que lleva a una salida harto conocida: la inviabilidad como entidad política y como sociedad.

Desde luego intervienen varios factores en el problema pero uno de ellos y de los más importantes, ha sido el papel pasivo de las autoridades de por lo menos los últimos cuatro gobiernos estatales, por decir lo menos, y porque la curva de la deforestación se ha hecho mucho más pronunciada en las dos últimas décadas.

Ejemplo irritante de ello es la dejadez con la permisividad que se ha dado a la empresa subsidiaria de Pemex, Mexichem, 19 meses tarde, casi dos años, el plan de remediación por el siniestro ocurrido en Pajaritos hace tres años.

No hay justificación posible por la lentitud y completa indiferencia de las autoridades responsables para corregir los daños causados a los gobernados veracruzanos. Es un asunto muy serio con consecuencias punto menos que irreversibles, a menos que la sociedad veracruzana sea capaz de organizarse y exigir a sus autoridades explicaciones pormenorizadas de su incompetencia.

La alerta ha sido puesta varias veces, no es la primera vez que el ex rector Sarukhán señala el particular. Es claro que se ha hecho nada. Actitud que pone en duda seriamente las posibilidades del estado.