Política

Resguardan autodefensas sepelio en Mina

abril 03, 2019

La familia Balcázar Reyes ha perdido a dos de sus hijas a manos de sus esposos

Minatitlán, Ver.- Personas armadas denominadas Autodefensas de Minatitlán resguardaron el sepelio de Ana Patricia Balcázar Reyes, agredida por su esposo Benjamín Luis Gutiérrez, hace 23 días; ocho meses antes, Hortensia, su hermana mayor, también recibió cuatro disparos de su esposo, Gabriel Hernández González, tras varios meses de sufrir violencia familiar. Los dos feminicidas dejaron en la orfandad a cinco niños.

La comunidad de El Valedor, ubicada a una hora y media de la cabecera de Minatitlán, recibió los restos de Ana Patricia, la población se volcó a apoyar y a proteger a la familia, pues se temían represalias contra ellos.

El 9 de marzo, Benjamín Luis Gutiérrez llegó hasta el parque central de la comunidad de San Cristóbal, donde había tenido una casa con Ana y comenzaron a pelear, ya que no quería regresar a vivir con él, ni seguirlo en su viaje a Estados Unidos, por sus constantes maltratos.

El joven también de 27 años, enojado, le disparó en dos ocasiones y huyó hacia su pueblo, una comunidad denominada El Chiflido, varios kilómetros más adelante, pero dentro del mismo municipio.

Grupos de Autodefensas, ganaderos y agricultores en su mayoría lo cazaron y lo asesinaron a golpes, como "escarmiento"; la familia de Benjamín Luis amenazó también con cobrar venganza.

Los disparos que recibió Ana Patricia le dañaron el riñón y el hígado, y se le practicaron 10 operaciones para intentar salvarle la vida, pero sufrió un paro respiratorio.

Durante 23 días, la familia vendió lo que pudo para viajar hacia el puerto de Veracruz y cuidarla, pues aparentemente se estaba recuperando.

Sus restos llegaron a la comunidad, antes de las 22 horas del lunes y fueron velados dentro de la pequeña casa de palma y lámina que tienen sus padres, quienes además ahora tienen que cuidar a cinco niños huérfanos.

Las autoridades municipales pagaron el sepelio e hicieron las gestiones para el traslado de los restos, como un paliativo para la familia, la cual perdió a otra de sus hijas, por la misma violencia intrafamiliar.

Apenas unos meses antes, el 19 de julio de 2018, Hortensia Balcázar Reyes fue asesinada por su esposo, Gabriel Hernández González, quien le disparó en dos ocasiones cuando se encontraba amamantando a su bebé, en la comunidad de San Cristóbal.

Hortensia había denunciado en varias ocasiones que su marido le pegaba con un cable eléctrico y la amenazaba con un arma en la cabeza si quería defenderse. Las autoridades municipales no la apoyaron y regresó a San Cristóbal, donde fue asesinada.

Ana Patricia y Hortensia no son las únicas víctimas de la ola feminicida en Veracruz; las dos dejaron en la orfandad a cinco niños de 1, 3, 5, 8 y 9 años.

Evangelina Balcázar Reyes, hermana de las dos víctimas señaló que ahora se tienen que hacer cargo de los menores y requieren el apoyo de las autoridades para mantenerlos, pues el mas pequeño sufre de fuertes dolores de cabeza.

Ocho meses de impunidad

La familia Balcázar exige a la Fiscalía de Justicia del Estado de Veracruz (FGE) la detención de Gabriel Hernández González, el agresor de su primera hija, quien se encuentra prófugo de la justicia.

Señalaron que están muy lastimados porque han visto muy poco interés de las autoridades para hacer justicia y tampoco han logrado que la familia del afectado se haga responsable económicamente de los menores.

A pesar de que firmaron un acuerdo con los familiares, ellos han tenido que responder con los gastos de los menores, con el poco dinero que ganan haciendo faenas en el campo o vendiendo masa.

"Yo no sé que pasa con las autoridades, quedó este caso impune, ya basta de agresiones a las mujeres", señaló Juana Jiménez, familiar de las dos víctimas.

A ocho meses del primer asesinato, la familia piensa que la Fiscalía le dio "carpetazo" a la investigación y no les han informado de algún avance.

Del segundo caso, casi no quieren hablar, se deslindan del asesinato de Benjamín Luis Gutiérrez y califican de una "tragedia" la forma en la que murió.

Vigilan autodefensas

Esta familia, además del dolor por perder a dos de sus hijas, vive con la zozobra de ser víctima de alguna venganza por parte de la familia Luis Gutiérrez.

El sepelio fue resguardado por 40 camionetas con personas armadas que conforman los grupos de defensa que opera en la zona rural de Minatitlán, Hidalgotitlán y Uxpanapa.

La comunidad de San Cristóbal observó la caravana de camionetas con personas armadas, los cuales circularon por los caminos para evitar que la familia fuera agredida o molestada.

Los autodefensas de esta zona rural usan pañuelos para protegerse el rostro, muchos llevan radios y en el cinturón armas cortas. Todas las unidades llevaban una bandera blanca para indicarle a la población que se trasladaban para proteger y no para atacar.

Además, hay otro grupo que se mueve en motocicletas y se avisan de los movimientos sospechosos.

Los reporteros que cubrían el sepelio fueron advertidos que no debían de tomar fotos ni intentar hacer video, ya que serían detenidos por estos grupos y borradas todas sus imágenes.

A las personas que acompañaban a la familia no se les advirtió de su presencia, hasta que los vieron custodiando el panteón.

A pesar de que las autoridades del estado de Veracruz niegan la existencia de estos grupos, la diputada local, Jéssica Ramírez Cisneros, tuvo la oportunidad de verlos actuar, ya que también se encontraba en el sepelio.