Política

Madre de desaparecido exige restos de su hijo; inicia huelga de hambre

marzo 19, 2019

A tres años de que su hijo desapareciera a manos de elementos de la Policía Municipal de Papantla, Ninfa Cruz Nájera, madre de Alberto Uriel Pérez Cruz, se puso en huelga de hambre en la capital del estado de Veracruz, para pedir al gobierno de Cuitláhuac García Jiménez apoyo, porque después que la Fiscalía General del Estado (FGE) le pidió esperara resultados del ADN que se le practicarían a unos cadáveres hallados en una fosa, la respuesta fue después de 34 meses "que no se pudo extraer el ADN de esos restos, no se sabe si son o no son".

El 19 de marzo de 2016, Luis Humberto Morales, Alberto Uriel Pérez y Jesús Alan Ticante Olmedo, en la calle Eduardo Méndez del municipio de Papantla, uniformados de la Policía Municipal interceptaron y detuvieron a los tres jóvenes pero nunca fueron puestos a disposición de ninguna autoridad, y desde entonces se desconoce su paradero; a la fecha los policías que fueron detenidos no han dicho a quién entregaron a los jóvenes, o en dónde los dejaron.

Luis Humberto y Alberto Uriel eran amigos, el otro chico, Jesús Alan, no era conocido de ellos, pero coincidió que los mismos patrulleros lo levantaron en otra calle, "pero mi hijo no tenía enemigos, la verdad mi hijo se dedicaba a la tortillería, a la albañilería, algún tiempo se pasaba en casa días sin trabajar", comentó la mamá de Alberto Uriel.

"Hace 34 meses se encontraron unos restos que indicaban eran de mi hijo, yo no vi los restos porque a mí no me avisaron, me enteré por los medios y acudí desde entonces para que se realizaran las pruebas y me dijeran que si era mi hijo, me han notificado que no se pudieron practicar el ADN, lo que me parece una burla", dijo Ninfa Cruz Nájera, quien al tener la esperanza de encontrar a su hijo montó una casa de campaña frente a palacio de gobierno, para exigir justicia.

También el gobierno de Veracruz –sostuvo– no ha atendido la recomendación 6VG/2017 de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) para el gobierno de Veracruz, la Fiscalía General del Estado (FGE) y el ayuntamiento de Papantla, pues hasta ahora no ha sido cumplida, "sólo son letras escritas en papeles, no hay absolutamente nada, cuando ordenaba encontrar a los jóvenes en un plazo no mayor de seis meses, disculpa pública y reparación de daño integral, pero nada de eso ha pasado".

Blanca Ninfa recuerda a su hijo en la cotidianidad, "cuando pasaba el vendedor de tortillas me decía ‘má no vas a comprar tochón, refiriéndose a las tortillas, o lo veo en la casa bailando, son cosas que recordamos siempre. No estoy cegada a mi realidad porque hubo testigos que todo indica que los restos son de ellos".

Quiero encontrar a mi hijo –agrega la madre de Alberto Uriel–, no puedo quedarme toda mi vida así, mi vida ha cambiado, también la de mi hija, porque él era como el papá para ella, él la llevaba a la escuela, él la ayudaba a las tareas.

En aquel entonces, el fiscal de Veracruz, Luis Ángel Bravo Contreras, dio a conocer que los tres jóvenes desaparecidos en Papantla fueron entregados por policías a terceros, sin descartar que se trate del crimen organizado. Que Jesús Alan Ticante Olmedo, Luis Humberto Morales y Alberto Uriel Pérez Cruz, fueron entregados a terceros: "la definición de los carteles, las marcas y todas la cosas de las que hablan, ya corresponde a la Procuraduría General de la República (PGR)".

La Fiscalía de Veracruz procedió a la detención de policías municipales de Papantla, "lo que tenemos es un caso de desaparición forzada de personas, ya hay ocho policías detenidos a disposición de un juez penal por el delito del orden común que es competencia nuestra".

No obstante, la madre sostuvo que a esos policías jamás se les obligó a decir que revelaran el paradero de los jóvenes, como sea que estén "yo los quiero para darles una cristiana sepultura, no para que se queden enterrados en cualquier lugar, porque hasta a un perrito lo entierra uno y a un hijo con más razón".

Los policías continúan detenidos, sentenciados a 20 años, pero siguen apelando porque se declaran inocentes, pero hace falta que digan en dónde están los tres jóvenes, señaló Blanca Ninfa.