Política

Neoliberalismo y crimen

marzo 19, 2019

Hace casi 40 años que la corrupción dejó de ser un fenómeno indeseado de las sociedades. Desde antiguo, con mayor o menor fortuna, los sistemas de gobierno mantuvieron a la corrupción acotada a acciones individuales o a redes de complicidades limitadas. Incluso durante épocas de crisis severa, la organización institucional el Estado había podido mantener a la corrupción como un fenómeno relativamente aislado. Lo mismo sucedía con los beneficios obtenidos de forma corrupta. Podían ser inmensamente cuantiosos, pero la parte que representaban del PIB era marginal.

La corrupción se hizo norma obligada con el neoliberalismo. Éste y la corrupción son consubstanciales, simbióticos. En todos los niveles. Desde la macro crisis financiera del 2007 que afectó a todo el mundo y de la que aún no terminamos de salir hasta el papel de las empresas criminales como actores económicos. Financiación y corrupción son las dos piernas sobre las que se yergue el neoliberalismo.

Los consorcios criminales del narcotráfico crecieron y adquirieron tal cantidad de poder precisamente durante las tres décadas recientes de neoliberalismo. Un fenómeno como la actual presidencia de los Estados Unidos es posible por la misma razón. La relación del neoliberalismo con la corrupción es simbiótica.

Terminar con esa relación de connivencia tiene consecuencias. Es a eso a lo que se refiere el gobernador Cuitláhuac García con la violencia del fin de semana.

El asunto no es menor. Hay dos clases de corrupción, la circunstancial del día a día caracterizada por untar la mano a ciertos funcionarios y agentes menores del Estado para "facilitar" las cosas, y la sistémica. Esta última es la parte y condición indispensable del neoliberalismo. Sin aquella, éste no es posible porque requiere que el aparato de Estado completo sea puesto al servicio del interés privado.

Romper con esa lógica afecta el flujo normal de la connivencia entre gobierno y crimen organizado y a eso es a lo que reacciona el crimen con violencia. Lo vimos durante el fin de semana.