Política

Peso muerto

marzo 14, 2019

De los ejecutivos estatales durante el peñato, el de Javier Duarte de Ochoa brilló con luz propia entre los más corruptos. No poca cosa, una ojeada a vuelo de pájaro es suficiente para constatar que el común denominador de los gobiernos estatales durante la era Peña Nieto era la corrupción a escalas industriales. Borge o el otro Duarte de Chihuahua, aún prófugo en Estados Unidos, son difíciles de superar pero el pantagruélico ex gobernador veracruzano pertenece sin duda a esa misma sub especie.

El gobierno sucesor de Yunes Linares se empecinó en construir un caso de propaganda antes que el de hacer justicia a los veracruzanos por los desfalcos gubernamentales de la era Duarte. Encarceló a todo el gabinete, o punto menos. Todos están hoy fuera de la prisión. El último, J. A. Nemi, quien obtuvo un amparo para evitar ser vinculado a proceso.

El sexenio de Duarte de Ochoa difícilmente puede ser exonerado. Entre la violencia del terror, los asesinatos de mujeres, las desapariciones forzadas –que no fueron pocas–, los asesinatos de periodistas como método disuasivo para eludir la verdad y una corrupción apabullante, el sexenio de Javier Duarte es referencial y lo será para la historia.

Pero la labor de la fiscalía del gobierno de Miguel Ángel Yunes se abocó a la venganza y a la construcción de un discurso y método de deslinde que, pasado el tiempo, ha demostrado ser meros globos de aire caliente sin contenido.

Dice el fiscal que tiene nuevos elementos contra Nemi. Chorradas, su trabajo como fiscal fue la instrumentación de una venganza del ego del ex gobernador panista. Cosa nada despreciable si nos atenemos a la magnitud de la egoteca en cuestión. Pero los expedientes de los funcionarios de un gobierno desbordado en corrupción sirvieron apenas para mantener en la cárcel a los ex funcionarios durante dos años. Los del vengativo gobierno de Miguel Ángel Yunes. El móvil fue la venganza, no la justicia. Mucho menos el desagravio de los gobernados veracruzanos. Nemi Dib ha evitado ser vinculado a proceso y ahora el fiscal heredado dice que tiene más elementos.

Mientras tales banalidades se desarrollan, lo sustantivo, lo verdaderamente importante y urgente está varado entre la desatención por desinterés, la desatención por incompetencia y la franca decisión de no cubrir las espaldas del otro espécimen del viejo régimen, el ex gobernador panista y alter ego del imberbe factótum yunista.

Mientras, lo sustantivo, la justicia a los veracruzanos desaparecidos y sus familias, permanece en ralentí. Con el motor encendido, gastando el combustible del presupuesto, pero en punto muerto. Sin avanzar a ningún lado.