Política

La prolífica corrupción

marzo 13, 2019

No son muchas las iniciativas con interés social instrumentadas por los gobiernos de la era neoliberal que puedan ser rescatados en sus principios por mejorar la condición educativa y la adquisición de habilidades para el trabajo. Con todo y las muy fuertes críticas y escepticismos respecto a la eficacia y seriedad educativa de la Universidad Popular Veracruzana, éste es, precisamente, uno de esos proyectos rescatables en sus principios. Ha sido señalada de niveles de improvisación que que rayan en la irresponsabilidad, de la impreparación de los profesores, de la falta de estabilidad en la infraestructura que toma prestada para hacer sus labores de docencia.

Sin embargo, la UPAV, aún dentro de la controversia es un proyecto que parte de principios interesantes, la socialización práctica y socializada del conocimiento. Es un principio colaborativo que bien podría dar resultados concretos y sistemáticos si se instrumentara con trasparencia y verificación. Si se auditaran sus resultados y se midieran los impactos en el mejoramiento del mercado laboral y el bienestar de sus egresados. Un seguimiento de los egresados a fin de medir el impacto del modelo en la realidad. El mejoramiento o no del ingreso de los egresados y la satisfacción del las necesidades del mercado de trabajo. Un ejercicio elemental de toda evaluación de proyectos de educación adicional a los formales.

La nota principal de la página cinco da cuenta del saqueo hecho en la administración de Javier Duarte donde el dinero presupuestado para ese proyecto fue desviado y apropiado en la orgía autofágica del régimen anterior, porque el trato de usar la UPAV como fuente de recursos susceptible de ser apropiados por los gobernantes y su burocracia coludida. El comportamiento del gobierno de Miguel Ángel Yunes fue el mismo que el de su antcesor. Lo que confirma por enésima vez que no hay diferencia sustantiva entre ambos. Fuera de la cromatografía, desde luego.