Política

Demonios sueltos y pesadillas

marzo 10, 2019

Al parecer y de no suceder pronto que las autoridades correspondientes, primordialmente la Fiscalía General del Estado y el Orfis, apuren sus indagatorias, elaboren perfectamente las carpetas de investigación y presenten las denuncias correspondientes por las irregularidades y desviación de recursos cometidos en diversas áreas de la administración gubernamental de Miguel Ángel Yunes, el panista puede estarse ufanando de que en Veracruz se han constituido las condiciones de una tormenta perfecta para la naciente gestión gubernamental de Morena, y pudiera suponer que también saldrá bien librado del enésimo caso de corrupción en que se ha visto involucrado. Como era de esperarse, el hecho de haber sido omiso y no atacar a fondo la actividad de grupos delincuenciales, tolerar aparentemente su activismo ilícito, dejar prácticamente intacta la estructura de mandos medios y bajos de las policías estatal y municipales que durante la gestión de Arturo Bermúdez Zurita se cebaron sobre la ciudadanía, y mentir una y otra vez sobre sus "avances" en el combate a la inseguridad, finalmente se convirtieron en activos para las ansias de revancha que no dejan dormir al patriarca del clan panista de Boca del Río.

Y aunque para ello cuenta con el fiscal Jorge Winckler, un aliado cuya incondicionalidad y complicidad raya en la abyección e indignidad personal que lo predispone a obstaculizar desde el interior de la FGE cualquier acción correctiva que emprenda la administración estatal, lo cierto es que la delincuencia está llegando a límites descontrolados que requerirán de medidas urgentes y extraordinarias, que es de suponerse, comiencen de forma inmediata con la entrada en acción de la Guardia Civil y que vayan más allá de lo que se espera de aquella dependencia estatal. En estos 100 primeros días de la gestión de Cuitláhuac García, los demonios andan desatados; las persecuciones, ejecuciones y cualquier cantidad de delitos asociados tanto a la delincuencia organizada como a la común, menudean en las principales ciudades de la entidad y no hay región del estado que se precie de no padecer su embate. Con todo y que en un periodo de poco más de tres meses es virtualmente imposible acabar de golpe y porrazo con la inseguridad, y que ello se ha convertido en el principal argumento de crítica al régimen morenista, la gestión de García Jiménez tiene en este tópico su principal reto, un tema evidentemente insuflado desde oscuros rincones donde deambulan toda clase de intereses políticos y económicos, que pronto se verán golpeados y disminuidos por la acción conjunta entre el gobierno estatal y la Federación. Mientras tanto, las noches siguen siendo de pesadilla para cientos de miles de ciudadanos y escenario de sueños de desquite y represalias para una familia que soñó con enseñorearse en el poder y acabó arrinconada en sus propios pecados e ilegalidades.