Política

Medios y democracia

marzo 09, 2019

A punto de cumplirse los primeros 100 días del gobierno de Cuitláhuac García, resulta pertinente observar cómo se ha construido la agenda pública de la oposición y el comportamiento de los medios como actores activos en el proceso de la transición democrática. Tras la derrota electoral, los partidos adversarios de Morena así como organizaciones sociales, incluida por supuesto la cúpula de la Iglesia Católica, han optado por enfrentar con posiciones de confrontación, inclusive, las variables cotidianas en el ejercicio del poder del gobierno morenista.

Naturalmente que el propósito es impactar social y políticamente, y disminuir a su máxima expresión la ventaja que para Morena representa estar en el gobierno. No hace falta decir lo que significó para el país y el estado el vuelco electoral en el que la gente apostó a un cambio sustantivo en el quehacer público, y que le dio al movimiento que encabeza López Obrador una histórica victoria.

El cotejo entre ambas agendas, la opositora en general y la gubernamental en medio del ambiente de rispidez que dejó en el medio político la intromisión del ex gobernador Yunes Linares en la pasada elección, ha dado como resultado un mayor distanciamiento entre las posiciones ideológicas y los temas cotidianos que se convierten en tópicos de enorme interés público, como son el incremento de la inseguridad, falta de inversión pública, inmovilidad del aparato estatal para dar respuesta a la demanda ciudadana de certidumbre en su patrimonio y falta de acción de la justicia, tema éste acendrado por la labor de topo que realiza el fiscal Jorge Winckler Ortiz.

Así es como la oposición veracruzana está optando por un discurso agresivo y crítico, como debiera ser en todas las coyunturas políticas, en busca de un posicionamiento que le permita estar a la vanguardia del emitido por el gobierno. Aunque cada partido tiene sus propios intereses y estrategias, al final de cuentas, las organizaciones políticas y sociales responden a sus particulares puntos de vista y metas electorales, que en muchas ocasiones no se corresponden con los de la ciudadanía.

Es sabido además que los temas preponderantes en el escenario político son impuestos por el partido en el gobierno y esa es la principal dificultad a la que se enfrentan las oposiciones para construir un discurso que se equipare en impacto y trascendencia, y para ello los mejores aliados de los procesos para la construcción democrática son los medios de comunicación.

Aunque se ha visto que los propios medios como instituciones de interés público han rebasado a los mismos partidos, sumidos en el desprestigio y la falta de credibilidad por la actuación de sus liderazgos, la prensa en todas sus modalidades se ha convertido en actor infaltable del quehacer político; de ahí que lo cierto es que el desafío común para gobierno y oposición es cómo establecer estrategias de comunicación efectivas. En este terreno es donde se da otra batalla para el futuro electoral del estado.