Política

Razones

febrero 20, 2019

En lo que va del actual gobierno, el comportamiento de la seguridad pública sigue siendo esencialmente el mismo que en los impresentables gobiernos de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes Linares. Esto es, violencia criminal e impunidad superlativas. Ello obedece básicamente al craso desinterés e incompetencia de dos administraciones de signo cromático distinto pero idénticas en su concepción de gobierno y relación con los gobernados. Es obligado que sus resultados sean iguales. Tanto el gobierno de Duarte como el de Yunes Linares aplicaron a raja tabla los dogmas neoliberales que están asociados directamente a la violencia y a la corrupción que son a la vez base e instrumento para la imposición de decisiones de gobierno contrarias al interés público.

Esta fuente de violencia se lleva a cabo sobre la base del desinterés, la mentira y el uso faccioso de las instituciones públicas, especialmente las que atienden los asuntos de seguridad y justicia. Uno y otro gobierno nombraron procuradores profundamente incompetentes; un petimetre en el primero, y el abogado de la familia en el caso del segundo. Ambos idénticos en su pésima relación con una sociedad profundamente agraviada. El ex gobernador panista, derrotado en sus pretensiones hereditarias, contra todo principio de sanidad política y oposición al interés público, dejó a un empleado familiar a cargo de una institución y organismo de gobierno sustantivos para la pacificación del estado y el resarcimiento a los agraviados.

El cálculo no sólo precautorio en cuanto a eventuales indagaciones sobre su actuar como gobernador. Es, en el sentido estricto, la resistencia contra organizativa que todo régimen corrupto derrotado instrumenta para socavar al que lo sacó del poder y del uso discrecional de los recursos e instituciones públicas.

El asunto no es menor, la apabullante derrota del régimen de complicidades con el que los gobiernos neoliberales suplieron al sistema político implica perder muchos millones de pesos habidos de mala manera.

La idea es hacer de Veracruz el referente de resistencia organizativa contra el saneamiento de la vida pública de este vapuleado país.