Política

La Faena

febrero 11, 2019

Gonzalo Guizar Valladares y Erik Iván Aguilar López son verdaderamente dos tipos de cuidado, aunque eso no es nada nuevo, porque por encima se les ve la alevosía con que se comportan; para ellos no existe ideología política ni compromiso con la sociedad, para ellos solo existen sus intereses.

No es la primera vez que Miguel Ángel Yunes Linares utiliza a algunos personajes involucrados en la política, para saciar sus perversos intereses, los aprovecha y después los desecha porque ya no le sirven.

Tan solo hay que recordar a los que un día se dijeron militantes de Morena: Eva Cadena, July Sheridan y Sebastián Arellano a los que la ambición por el dinero y el poder, los llevó a la peor degradación.

¿Sabe usted donde están ahora? En el olvido, en el abandono total. Ahora sienten una inmensa soledad porque nadie les cree, nadie los busca y nadie los quiere.

Ese es el futuro seguramente de los diputados Gonzalo Guizar Valladares y Erik Ivan Aguilar López, que traicionaron a sus propios compañeros de partido, a sus dirigentes, a la sociedad que votó por ellos y al propio gobernador, Cuitláhuac García Jiménez.

Juntos vivieron la emoción de las campañas políticas, porque parecía que comulgaban con la ideología del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), pero en tan solo tres meses sacaron el cobre, mostraron su deslealtad y se tendrán que atener a las consecuencias políticas que esto les traiga.

Tal vez no valga la pena hablar de ellos, su "hazaña" de traición quedará marcada en la historia como la fábula del escorpión y la rana; que a pesar de haber recibido la ayuda para cruzar el charco cuando llegaron a la orilla el alacrán le inyectó su veneno a la ranita. Esta pregunto el por qué le hacía eso, el escorpión solo respondió "es que esa es mi naturaleza y no pude evitarlo".