Sociedad y Justicia

Arte y Migración: por una cultura planetaria

febrero 10, 2019

En este siglo, las Tecnologías de la Comunicación y la Información han permitido la comunicación de conocimientos y noticias a nivel global y en tiempo real. Esto ha impactado en la economía internacional, de tal forma que se ha detonado como factor determinante en la migración de gran parte de la población a nivel mundial, que en busca de trabajo se ha trasladado desde organizaciones sociales rurales pequeñas hasta sociedades urbanas complejas, convirtiéndolas en centros multiculturales; esto, aunado al fuerte movimiento migratorio producido por causas políticas, guerras, revoluciones o desastres naturales ha incrementado la convivencia intercultural emergente a nivel planetario.

La ONU en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible señala que "La migración es un fenómeno de alcance mundial que afecta a la vida de las mayoría de las personas. Se estima que 258 millones de personas son migrantes internacionales. La migración es un poderoso impulsor del desarrollo sostenible, para los propios migrantes y para sus comunidades en los países de origen, tránsito y destino", ya que producen más del 9 por ciento del Producto Interno Mundial, equivalente a unos 3 billones de dólares anuales.

Sin embargo, la migración no es un fenómeno nuevo, existe desde que el hombre se estableció en las primeras sociedades neolíticas que fueron los primeros asentamientos urbanos, mismos que surgieron y se enriquecieron a partir de movimientos migratorios. Por su parte, Grecia, considerada la cuna de la cultura occidental, se integró a partir de la fusión de diferentes tribus migrantes indoeuropeas: los aqueos, dorios, jonios, eolios, arcadios, y pelasgos, que se establecieron en las costas del mar Mediterráneo, poniendo en marcha la fusión consustancial entre la filosofía y el movimiento político explícito en una sociedad democrática, germen de la cultura y el arte occidental.

Dentro de todos estos movimientos sociales, el arte surgió, ante todo, como la expresión de una sociedad en constante cambio; es el reflejo del mundo y cumple con una función fundamental en la transformación y reimaginación del mundo; representa a la esencia y sentir de la humanidad y reafirma su existencia. De origen el arte es intercultural, producto del intercambio ideológico entre las diferentes culturas. El artista plasmas en su obra las imágenes, colores y sonidos de los diferentes tiempos y espacios de las sociedades humanas; por tanto, el artista en esencia es un migrante, ciudadano planetario que renueva y enriquece al mundo a través de su obra.

En la actualidad el fenómeno migratorio ha adquirido expresiones variadas, según sea el caso específico: una guerra civil, una comunidad de migrantes establecida en otro país, el fenómeno de los balseros, entre muchos otros; todas estas situaciones han generado la estética del imaginario migratorio contemporáneo, manifiesta en la iconografía, música, literatura, teatro y danza, que cada vez de manera más recurrente aborda esta temática.

La esencia de este arte migratorio condensa un fuerte aspecto de pérdida, de búsqueda, de encuentros y desencuentros; el viajero errante vive o sobrevive en otra dimensión existencial del ser, la búsqueda de su destino; el viaje geográfico es realmente el viaje de la vida. El artista expresa la perdida de lo propio, lo identitario, el desgarramiento sufrido por la población desplazada y desarraigada de su patria, que rebasa por mucho al arte mimético, realista, para contener la profunda esencia de la experiencia migratoria.

De tal forma, el arte migratorio conlleva una fuerte carga simbólica, un alto potencial alegórico, muestra al viajero que ansía alcanzar su propia Ítaca; como reflejo de los cantos homéricos en la Odisea, donde se narra el regreso de Ulises, rey de Ítaca, a su añorada patria. De tal forma, el viaje migratorio realiza un tránsito existencial y, al igual que Ulises, viajero abstraído y melancólico, deberá enfrentarse al canto de las sirenas y no perecer.

Cabe señalar que en el entendido de que la cultura en todas sus manifestaciones construye y da significado al mundo, permite la vida en sociedad y conlleva de manera inherente el sentido de estar juntos en un ambiente de tolerancia y alteridad. Es fundamental promover el respeto a la diversidad cultural y la formación de ámbitos interculturales transfronterizos como factor clave para el desarrollo social, cultural y económico en todo el planeta.