Política

Ejercicio de precisión

febrero 05, 2019

Los comerciantes organizados alrededor del sector servicios y del turismo opinan que los enfrentamientos entre el Gobierno del Estado y el abogado Winckler que ocupa la posición de fiscal general del estado inducen a una sensación de desprotección de la ciudadanía.

Es una apreciación válida, pero que al considerarla es imprecisa.

La ciudadanía puede, en efecto, compartir un sentimiento de indefensión generalizado, pero es una sensación que no deriva de la necedad servil de un personaje menor empeñado en servir a su patrón, esto es a ciegas, sino de un régimen decadente que no tuvo consideración en meter al país en la guerra generosa en terrores mientras se hacían estafas maestras y se drenaba a escala industrial el petróleo nacional.

No es un enfrentamiento entre autoridades, sino la resistencia de un régimen derrotado que resiste retirarse por que debe antes desmontar de a poco sus estructuras y mecanismos de acción y gestión políticas, entreveradas simbióticamente con intereses privados. Entre eso, y la mera satisfacción egotista de un actor político del antiguo régimen que es de fama pública su muy escasa capacidad para procesar las diferencias y, desde luego, las derrotas.

Xalapa, como señalan los empresarios, tiene ya tiempo estancada económicamente, ocho años para ser precisos.

No hay una confrontación entre autoridades. Hay el propósito explícito de un grupo específico de interés en estorbar y malograr al mandato de los gobernados en las urnas. Veracruz. Ese mandato fue por cambiar la forma de priorizar, hacer y enfocar las decisiones públicas. Esta vez dirigidas por el interés de satisfacer las demandas y necesidades de los más y no las de los muy menos como ha sido hasta ahora. Esto es no otra cosa que un cambio de régimen. Es la reconfiguración completa del Estado, y la de este estado y las instituciones de ambos. Son cosas distintas y el origen de los problemas está en otro lado.