Política

No tienen remedio

febrero 02, 2019

La noción general de que varias autoridades en toda la gama de niveles de la administración de Javier Duarte estuvieron involucradas en desapariciones forzadas se da como una verdad axiomática. Hay razones que justifican sobradamente tal noción. Pero una cosa es la percepción y otra cosa son las pruebas. En gobiernos donde la corrupción es la norma, es peregrino esperar que los delitos sean cometidos, todos, con respeto estricto a la línea de mando. No es así. El crimen se organiza naturalmente de manera corporativa, forma de organización que tiene una existencia independiente de sus líderes dirigentes. Esto implica que las partes que participan de la sociedad tienen márgenes de acción muy amplios en sus respectivas parcelas de mando. En términos de funcionamiento diario todo se tolera mientras se cumplan las cuotas de aportación. Cómo lo hagan es asunto de cada célula. Siempre y cuando se sigan las reglas y acuerdos generales.

La administración panista de Yunes Linares emprendió una amplia política de castigos contra funcionarios de la administración que le precedió. El funcionario ejecutor de dicha decisión fue Jorge Winckler. Y, en efecto, metió a prisión a buen número de funcionarios. En la medida que los procesos avanzan, algunos de esos funcionarios han salido de la cárcel y continúan sus juicios fuera del presidio. Es el caso de Bermúdez Zurita, liberado a inicios de diciembre pasado. La jueza de control Alma Aleida Sosa Jiménez consideró que "fue excesiva" la prisión preventiva contra Bermúdez Zurita.

Ayer debía llevarse a cabo la audiencia del ex fiscal Luis Ángel Contreras; no fue así porque el juez fue llamado con urgencia por la FGE. El recurso legal sugiere por sí mismo que el caso del fiscal general contra el ex fiscal estatal es incierto. Situación que por sí misma es harto sospechosa. Habrá que determinar si la posibilidad de libertad del fiscal en el gobierno de Javier Duarte obedece a un caso craso de incompetencia y por eso la "chicanada", o a otras causas más oscuras.

Cualquiera que sea el caso, el fiscal Winckler tiene varias cosas que aclarar respecto a su actuar.