Política

José Vasconcelos: El Maestro de América

enero 27, 2019

Vasconcelos es considerado el Maestro de América, por la magnitud y el alcance de su obra filosófica y pedagógica, que puso en acción el desarrollo educativo de México, generando una identidad cultural nacionalista. Su pensamiento se sustenta sobre la base del contexto mexicano, mismo que impregna su filosofía, humanista per se, donde proyecta una cosmovisión del mundo que comprende la ciencia, el arte, la cultura y los valores de la identidad iberoamericana, así como su esencia y conciencia comprendida en la que él llamó la "raza cósmica". Por otra parte, concibió a la educación como la encargada de la formación humana, de tal forma, organizó el sistema educativo mexicano sobre un marco cultural nacionalista e identitario que permitiera, al mexicano desarrollar su intelecto, su espíritu y grandeza.

José Vasconcelos nació en la ciudad de Oaxaca el 28 de febrero de 1882, dentro de una numerosa familia formada por Ignacio Vasconcelos Varela y Carmen Calderón Conde. Durante su infancia vivió en diversas ciudades de México; siendo un niño estudió parte de su educación primaria en escuelas de Eagle Pass, Texas y Piedras Negras, Coahuila; en el Instituto Científico de Toluca, Estado de México, y más adelante en Instituto Campeche, en la ciudad de San Francisco, Campeche; los estudios de bachillerato los realizó en la Escuela Nacional Preparatoria, y de ahí ingresó a la Escuela Nacional de Jurisprudencia, ambas de la UNAM, en la Ciudad de México, titulándose como abogado en 1907 con la tesis "Dinámica del Derecho"; esta formación realizada en distintas ciudades le permitió desarrollar una amplia perspectiva de la diversidad social y cultural de México.

Siendo un joven abogado, participó en la arenga del Ateneo de la Juventud, realizando críticas sobre la propuesta educativa positivista desarrollada por Justo Sierra, ministro de Educación Pública durante el gobierno de Porfirio Díaz; que destacaba por el gusto hacia la cultura europea, específicamente francesa, como valor cultural y estético. En contraparte Vasconcelos y los jóvenes intelectuales del Ateneo, pugnaban por el rescate y empoderamiento de la cultura y la estética nacional. El espíritu liberal del joven Vasconcelos lo llevó a unirse a la campaña de Francisco I Madero en 1909, y fue precisamente él, quien rescato la frase acuñada en 1871 por el joven por Porfirio Díaz contra Benito Juárez; y a esgrimirla como representativa de la campaña de Madero al inicio de la Revolución de 1910: "Sufragio efectivo, no relección".

Tras el golpe de estado de Victoriano Huerta, Vasconcelos se exilió en Estados Unidos, posteriormente regresó a México bajo el gobierno de Venustiano Carranza que lo nombró director de la Escuela Nacional Preparatoria; con quien surgieron discrepancias que lo llevaron nuevamente al exilio durante cinco años; regresando en 1920. Bajo la presidencia de Adolfo de la Huerta fue nombrado Rector de la Universidad Nacional de México, cargo que ocupó de junio de 1920 hasta octubre de 1921; con la consigna de formar una institución humanista comprometida con la sociedad y el pueblo de México. Precisamente Vasconcelos fue quien diseñó el escudo y el lema de la Universidad, "Por mi raza hablará el espíritu".

Cuando Álvaro Obregón accedió a la presidencia, nombró a Vasconcelos Secretario de Instrucción Pública; desde la Secretaría, Vasconcelos realizó una gran reforma educativa que compendió la difusión cultural en todo el territorio nacional, mediante ediciones de libros, creación de numerosas bibliotecas públicas, reorganización de la Biblioteca Nacional; así como, promoción de la cultura y el arte; fortaleció la creación de escuelas rurales, formó las Misiones Culturales, y recuperó el compromiso de los profesores, que se constituyeron en "apóstoles de la educación". Asimismo, promovió programas de intercambio educativo con otros países latinoamericanos, a lo que llamo, "embajadas culturales".

Siguiendo su espíritu nacionalista, generó una nueva estética mexicana con la elaboración de los grandes murales pintados por Diego Rivero, David Alfaro Siqueiros y José Clemente Orozco, quienes a través de su trabajo crearon el gran imaginario colectivo nacional del pueblo mexicano, rescatando la imagen y la dignidad del indígena.

En 1943 fue nombrado miembro del Colegio Nacional, y de la Academia Mexicana de la Lengua. Su obra abarca filosofía, estética, metafísica, literatura, entre sus títulos destacan: Gabino Barreda, La Raza Cósmica, Ética, Estética, Ulises Criollo, Tratado de Metafísica, Prometeo vencedor, La Flama, Ideario Político. Trabajador incansable murió sobre su escritorio el 30 de junio de 1939 en la Ciudad de México.

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