Política

La faena

enero 23, 2019

Tiene muchas razones de pesos el fiscal Jorge Winckler para mantenerse en su aparentemente loco aventurerismo e insistir en quedarse en el cargo durante el periodo que le consiguió su jefe, Miguel Angel Yunes… Parece una idea e intención absurda la del abogado de la familia del ex gobernador en mantenerse en una posición en la que tiene en contra no sólo al aparato gubernamental estatal, a la mayoría legislativa y es de suponerse que el nuevo fiscal de la nación, Enrique Gertz Manero ni siquiera le tome la llamada dado que el licenciado Winckler Ortiz forma parte sustantiva de aquel yunismo que no sólo encaró al actual Presidente sino que se mofaba y descalificaba la campaña presidencial del tabasqueño… Pero además, tanto al fiscal como al ex gobernador, se le aparecerán los fantasmas que guardan en el clóset cuando se den a conocer los pormenores de la revisión que hace el Orfis de la Cuenta Pública del 2018, etapa que coincide con el año electoral y el desmedido y abusivo huachicoleo de dinero público que se desvió a la campaña del junior… Hasta el momento, al gobierno morenista se le ha complicado la destitución del fiscal aunque lo ha intentado por cuando menos dos vías. Sin embargo, todavía le queda un as bajo la manga cuando se transparente en estos días un pecadillo cometido por el yunista tasado en unos 150 millones de pesos en el ejercicio de sus funciones. Al momento sus consecuencias legales por medio de la instrumentación de una denuncia por daño patrimonial podrían significarle a la administración de Cuitláhuac García la posibilidad de acabar con ese último reducto del yunismo corrupto y simulador… Y es que en la revisión que hará el Orfis a cargo de Antonio Portilla del manejo del erario en el 2018, habrá sorpresas mayúsculas, que incluyen, entre otras, el fincamiento de responsabilidades por presunto daño patrimonial de uno de los secretarios favoritos de Yunes Linares. Se trata de una dependencia en la que el saqueo fue de tal magnitud que les fue imposible subsanar el desvío de recursos puesto que desde ahí se sustrajeron cantidades millonarias cuyo destino se desconoce, pero se presupone fueron a parar al proyecto monárquico de los Yunes boqueños… Por lo que toca al propio patriarca, los 300 millones de pesos que sus cómplices no pudieron subsanar en la cuenta pública del 2017, resultan cosa menor e insignificante ante el descarado saqueo cometido con la renegociación de la deuda pública. Más allá de los 900 millones de pesos pagados a un "despacho particular" al que se le encargó la operación y negociación con los bancos, el verdadero boquete financiero que le heredó a las finanzas estatales se encuentra en las maniobras ocultas que se realizaron en sus dos años de gobierno para manipular en distintas cuentas –igual que lo hacían los genios financieros del duartismo– los cerca de 42 mil millones de pesos contratados por Miguel Ángel Yunes… Poco a poco se conocerá la verdadera dimensión de una calculada operación financiera –con tecnología y método fehacientemente probado a su paso por la dirección del Issste– que proporcionalmente equipara los dos años del yunismo con los seis del duartismo en lo que se refiere al quebranto económico que tiene a Veracruz en la más difícil etapa de su historia… Al final de cuentas, Yunes Linares fue mas dañino para el futuro generacional del estado que el propio Javier Duarte, pues mientras los duartistas se llenaron las manos de dinero de una manera grotesca, ignorante, descuidada y absolutamente carente de talento para el robo, los yunistas lo hicieron con la "experiencia" del jefe de la pandilla que le apostó todo a ganar la elección y a cualquier costo, un descuido que le costará muchísimos dolores de cabeza en los meses venideros… Por ello, el futuro de Winckler es el de Yunes y por eso mismo, no tiene otro destino más que el de buscar una salida negociada, aunque a estas alturas se ve difícil que el morenismo estatal esté dispuesto al acuerdo político… La rectitud personal y profesional del titular del Orfis, Antonio Portilla, probada en su ya larga trayectoria transexenal en distintas áreas contables y administrativas en las que el que no cae resbala, resultan una garantía para hacer eficiente el uso del dinero público sino que además sienta las bases con el fin de que el combate a la corrupción y la rendición de cuentas, formen parte ya de la cultura de la función pública, con todo y la presencia de organismos nuevos anticorrupción tocados por la sospecha y la desconfianza dados los antecedentes de los nuevos adalides (yunistas todos) de la transparencia, apoderados en el Sistema Estatal Anticorrupción.