Cultura

Juan de Pablos, primer impresor de América

enero 20, 2019

El hombre a través de la escritura relata su vida, evoca su pasado, proyecta su futuro, revela su presente, y en este devenir la narrativa despliega el tiempo de la humanidad; de tal forma, el tiempo de creación del hombre queda contenido en un papiro, un pergamino o un libro.

El papel, la tinta y la imprenta han contribuido, en gran medida, a la creación de un acervo histórico de la humanidad y a la transmisión de la cultura, ciencias y artes; la imprenta, de origen milenario, procede de China, donde se trabajaron dos técnicas: la xilografía y la tipografía. La primera obra xilográfica es el Diamante Sutra que procede del año 868 durante el reinado de la dinastía Tang, época dorada del arte en China; más adelante, durante la dinastía Song del Norte, el artesano Bi Sheng inventó la imprenta de tipos móviles; posteriormente, bajo la dinastía Ming, comenzaron a utilizar los tipos móviles de bronce y plomo; de ahí la imprenta paso a Corea, Japón, Egipto, Europa y finalmente a América.

En Europa, Johannes Gutenberg, orfebre e impresor alemán, basándose en la imprenta china, hacia 1440 inventó una máquina que mezclaba técnicas xilográficas de grabado en madera, y tipográficas de impresión con caracteres móviles; entre 1452 y 1455 trabajó en la edición del primer libro impreso en tipografía móvil en occidente, conocido como "La Biblia de Gutenberg"; cada página consta de 42 líneas, para su impresión se fundieron casi 5 millones de tipos móviles; editándose 120 ejemplares en papel, fue publicada en la ciudad de Maguncia, Alemania, en 1556.

Por otra parte, la edición de partituras con tipos móviles tuvo su origen en Venecia con el editor Ottavio Petrucci, quien publicó en 1601, Harmonice Musices Odhecatton, colección de 96 canciones polifónicas; esta obra se realizó mediante una triple impresión; primero se imprimieron los pentagramas, luego los textos y finalmente las notas.

La imprenta llegó a América a través de la Nueva España. En México durante el periodo prehispánico, a saber, existieron códices elaborados en pieles de venado, lienzos de henequén u hojas de amate, higuera o maguey, elaborados a mano con tintas vegetales o animales. Verdaderas obras de arte de invaluable contenido cultural.

La imprenta se introdujo en la Nueva España gracias a las gestiones realizadas en 1533 ante el emperador Carlos V, por el franciscano fray Juan de Zumárraga, primer obispo de México, y el primer virrey don Antonio de Mendoza. La concesión se hizo en Sevilla con la imprenta Juan Cromberger, donde se le concedieron los derechos exclusivos de la imprenta en México. Cromberger realizó un convenio en 1539 con el impresor italiano Giovanni Paoli, originario de Brescia, mejor conocido como Juan de Pablos, donde le concesionaba la imprenta por diez años. Así la primera imprenta se instaló en "La casa de las campanas", ubicada en la calle de Moneda en la Ciudad de México, en 1539. El personal estaba conformado por Juan de Pablos, su esposa Jerónima Gutiérrez, Gil Barbero, y un esclavo llamado Pedro. En 1548 la viuda de Cromberger traspasó la imprenta a Juan de Pablos.

El primer libro impreso en México fue Breve y más compendiosa doctrina cristiana en lengua mexicana y castellana, editado en 1539; a saber, la primera partitura editada fue un Ordinario de la Misa, en 1556, por Juan de Pablos, quien en 1542 publicó la primera hoja periodística donde dio a conocer los terremotos ocurridos en Guatemala en 1541; a partir de 1560 se terminó el monopolio de la imprenta en México, iniciando una nueva etapa editorial. Actualmente existen 200 ejemplares de 45 obras impresas por Juan de Pablos, ubicados en 37 repositorios de Universidades de América, que permiten acceder al estudio y consulta del trabajo editorial en México y América.