Cultura

Educación musical activa: Dalcroze, Kodaly, Orff

enero 13, 2019

La gran paradoja política, económica y social que se dio durante el siglo XX, a partir de las dos guerras mundiales, enfrentó a la sociedad a realidades que superaban toda expectativa anterior. Las necesidades sociales emergentes a nivel mundial generaron sociedades en permanente cambio. Dentro de este escenario de disrupciones e incertidumbres el arte buscó nuevas formas de expresión que se revelaron en los movimientos de vanguardia, los artistas experimentaron con expresiones, impresiones, que venían a renovar los sistemas formales anteriores; en música, se amplió la brecha entre las nuevas propuestas musicales y la dogmática y ortodoxa educación impartida en los conservatorios, donde aún se hablaba con un lenguaje antiguo de una música nueva.

Fue entonces cuando destacados músicos y compositores como Emile Jacques Dalcroze (1865-1950), Zoltán Kodály (1882-1967) y Carl Orff (1895-1982), volvieron su mirada hacia la educación musical y desarrollaron nuevas propuestas metodológicas, considerando que la música debía ser parte de la formación de todos los niños, fueran o no a dedicarse profesionalmente a la música. Proponiendo metodologías donde los estudiantes interiorizaran la música mediante el movimiento, el canto y la audición.

Jean Jacques Dalcroze nació en Viena, estudió en el Conservatorio de Ginebra y posteriormente en París, su producción musical comprende más de 200 obras. Siendo profesor en el Conservatorio de Ginebra, al detectar los problemas que afectaban a sus alumnos, desarrolló un método musical activo al que llamó Eurhythmics, Gimnasia Rítmica, fundamentado en el trabajo rítmico corporal que desarrolla concentración, memoria y abstracción. El método propicia la interiorización del sonido mediante ejercicios rítmicos de expresión corporal, dirigidos al desarrollo del sistema neuro-muscular. En 1911 abrió su primera escuela de rítmica en Dresde, a donde acudieron artistas, músicos, bailarines, actores, compositores y directores de teatro de toda Europa. El psicólogo Edward Claparede investigador de la Universidad de Ginebra, en conjunto con 25 médicos trabajaron con Dalcroze para fundamentar la propuesta psicopedagógica del método

Por su parte; Zoltan Kodaly nació en Hungría, estudió piano, violín y cello en la Academia Franz Liszt y Filología en la Universidad; en 1905 recorrió junto con el compositor Bela Bartok las provincias de Galánta, Hungría, Transilvania y Rumania, donde recopilaron, transcribieron y clasificaron miles de melodías folclóricas. Kodaly logró reunir 100 mil canciones del folclor húngaro a lo largo de 60 años de trabajo. Como educador, su principal objetivo fue erradicar el analfabetismo musical en Hungría. Bajo el lema "Música para todos", desarrolló un método musical dirigido a las escuelas públicas, utilizando la voz como el elemento fundamental. Decía que la voz humana es el instrumento más perfecto y bello y que, por ser el más accesible y cercano al niño, debe ser el primero en estudiarse; por lo cual mediante el canto desarrolla audición, entonación, atención y memoria.

Nacido en Múnich, Carl Orff realizó sus estudios en la Academia de Música de Múnich; fue un destacado director de orquesta; compositor mundialmente conocido por su obra Carmina Burana. Como educador musical, desarrolló un método para niños en cinco volúmenes, el Orff Schulwerk, fruto de 30 años de trabajo. Su propuesta pedagógica comprende el uso de la lengua materna y el trabajo corporal del niño; mediante el descubrimiento de las posibilidades de su propio cuerpo, respiración y voz; hasta llegar a la improvisación instrumental. En 1924 fundó, junto con la bailarina Dorothee Gunther, la Gunter Schul en Múnich, donde se impartían clases para niños y adolescentes practicando de manera interdisciplinaria gimnasia, danza y música.

A partir de la Cumbre del Milenio organizada por la ONU en el año 2000; dentro de los objetivos en materia educativa, la Unesco ha propuesto la inclusión de la música como eje transversal de la educación básica, por considerarla un elemento fundamental dentro de la educación integral, a saber, su estudio activa y articula diversas partes del cerebro que permiten el desarrollo de habilidades cognitivas y motrices; además de potencializar la sociabilidad y promover la cooperación en el trabajo grupal. Las propuestas metodológicas de Dalcroze, Kodaly y Orff continúan siendo fundamentales en la educación contemporánea.