Política

Empáticas

enero 10, 2019

En estos días se ha extendido en redes sociales la noticia de que un personaje aparentemente vinculado a una parroquia de Xalapa es un acosador sexual. La denuncia social muestra fotografías de la persona señalada exhibiendo genitales y rostro. En la misma cuenta de Facebook del personaje en cuestión, se muestran fotografías suyas vistiendo la túnica que usan quienes ayudan al sacerdote a oficiar la misa a la cabeza de un grupo de creyentes en alguna celebración religiosa pública.

La Iglesia católica veracruzana ha emitido un comunicado en la que niega absolutamente cualquier tipo de vínculo con el señalado, fuera de que asiste a los servicios religiosos de esa parroquia; por lo tanto, cualquier cosa que haya cometido el tipo no es asunto de la Iglesia. Es posible, desde luego.

Sin embargo, puede preguntarse si ésa es la mejor postura por la que puede optar el clero, luego de los múltiples escándalos y crímenes sexuales cometidos por sacerdotes, ocultados por el clero como política de Estado, el Crimen Sollicitationis.

Aun si fuera preciso lo dicho por la Arquidiócesis, que el tipo no tuviera ningún tipo de relación adicional con la parroquia, es tal el peso de los escándalos clericales acumulados que parecería bastante más prudente una reacción más empática con las ofendidas, más ocupada de los eventuales daños causados dentro de su grey, que por lavar lo que queda del buen nombre de la institución.