Cultura

Sistema Braille, más que un alfabeto para invidentes

enero 06, 2019

El psicólogo y filósofo alemán Rudolf Arnheim, en su libro El pensamiento visual, dice que la mente para acceder al mundo debe realizar dos funciones, primero recoger información de su entorno a través de los sentidos, y luego procesarla en el cerebro mediante un trabajo sináptico de redes neuronales que se articulan, generando procesos de análisis y síntesis, hasta llegar a la creación de conceptos y generar conocimientos. Ahora bien, ver es hacer propios los colores, las luces, las formas; oír es apropiarse de sonidos; asimismo, al oler se accede a los aromas del mundo y mediante el gusto a los sabores y texturas, y qué decir del tacto, que permite experimentar el calor, el frío, el viento, el mar; mediante la interacción de los sentidos accedemos a la vida, y creamos el mundo.

Pero, ¿qué sucede cuando falta alguno de los sentidos, particularmente la vista, en un mundo que en la actualidad es básicamente visual? ¿Cómo se construye un pensamiento sin imagen visual y de qué manera los demás sentidos se desarrollan en este proceso? ¿Cómo la educación articula los procesos epistémicos?

A través de la historia existen antecedentes de la inclusión de una educación específica para invidentes. En el año 970 a. c., en Egipto, en la Universidad de Al-Ashar, se encuentra documentado el primer programa educativo para ciegos. Éste se realizaba mediante la memorización del material de estudio durante 12 años. En Grecia se consideraba la invidencia como un don divino que conllevaba la clarividencia; Homero, el famoso poeta del siglo viii a. c., autor de La Iliada y La Odisea, era ciego.

Durante el Renacimiento, el italiano Girolamo Cardán diseñó un método de lectura para invidentes que consistía en elaborar letras realzadas en madera. En España, en 1531, Alejo Venegas del Busto señala en su Tratado de Ortografía, que a los ciegos se les hacía un abecedario táctil con hilo de alambre. Por su parte, Erasmo de Rotterdam expone la elaboración de un método elaborado con plantillas y un punzón que se utilizaba en Holanda. Cabe mencionar que en la España renacentista destacó Antonio de Cabezón, eminente músico y compositor ciego, organista y clavicordista del rey, autor del primer cuarteto de cuerdas escrito en Europa. Sin embargo, fue hasta 1784 cuando el francés Valentín Hauy realizó un sistema para leer y aprender a tocar música, basado en caracteres de letras romanas realzadas.

Posteriormente, el capitán francés Charles Barbie elaboró un método de lecto-escritura táctil basado en seis puntos colocados en una línea recta, al que llamó "sonografía", mismo que presentó en la Escuela de Ciegos de Paris en 1821. En esta escuela estudiaba un joven ciego llamado Louis Braille, quien en 1829 presentó la primera edición de su método titulado "Procedimiento para escribir las palabras, la música y el canto llano, por medio de puntos, para uso de los ciegos y dispuestos para ellos", conocido como sistema Braille, que se utiliza en la Escuela para Ciegos de París desde 1844. Siguiendo el modelo de la escuela de París se abrieron escuelas para invidentes en Liverpool en 1791, Berlín en 1806, Ámsterdam en 1808, Barcelona en 1820 y Boston en 1829; en México, la Escuela Nacional para Ciegos se inauguró el 20 de septiembre de 1870, fundada por Ignacio Trigueros.

Al sistema Braille también se le conoce como cecografía. Es un alfabeto que puede representar letras, signos de puntuación, números, signos matemáticos, notas y signos musicales. Actualmente es universalmente utilizado y se adapta a todos los idiomas, incluido el japonés y el coreano. Se organiza en celdas rectangulares de 6.2 mm de alto por 3.7 mm de ancho; con 6 puntos en relieve, organizados en tres filas por dos columnas que se leen de arriba hacia abajo, y de izquierda a derecha. La combinación de estos 6 puntos permite 64 combinaciones.

Cabe señalar que Louis Braille fue profesor de música y organista de la iglesia de San Nicolás en París; además desarrolló un sistema de notación musical conocido como "signografía" o "musicografía"; debido a esto existen partituras impresas en Braille desde 1839. En la actualidad, la educación para invidentes se trabaja en todo el mundo; se ha desarrollado la "tiflotecnia", que comprende la tecnología adaptada para las personas ciegas, como apoyo para su desarrollo educativo e inmersión laboral.