Política

Actopan, alerta temprana

enero 04, 2019

Luego de una larga y complicada historia, acentuada en los últimos ocho años durante la combinación de las gestiones de Javier Duarte y Miguel Ángel Yunes, la prueba irrefutable de que las corporaciones policíacas resultan el lado más complicado de resolver del debilitado entramado institucional veracruzano es el episodio ocurrido el 31 de diciembre en Santa Rosa, municipio de Actopan, donde se acusa a policías de la SSP de allanamiento de morada, robo y agresiones, momentos previos a celebrarse una comida entre miembros de una familia de la localidad, pero que algunos cuentan con nacionalidad norteamericana.

Más allá de las condiciones objetivas de inseguridad provocadas esencialmente por la actividad del crimen organizado, que a su vez genera un campo gravitatorio al cual se engarzan delincuentes comunes que aprovechan la condición del río revuelto, es menester insistir en la necesidad de depuración y revisión del aparato policial estatal que en épocas anteriores se ha visto envuelto en circunstancias poco gratificantes para ese sustantivo segmento de la función pública.

Basta recordar el papel de la Policía durante el gobierno duartista, cuando estuviera a cargo de Arturo Bermúdez, y sobre la cual pesa la acusación de colectivos en busca de familiares de desaparecidos de ser corresponsables en un sinnúmero de casos levantones y desapariciones de decenas de personas. Con Yunes Linares, pese a su fanfarronada de acabar en seis meses con la inseguridad, los hechos de violencia e inseguridad sostuvieron los mismos indicadores del duartismo y se acentuaron algunos delitos, principalmente, el secuestro y los homicidios.

Aunque resulta cretino exigirle al actual gobierno un cambio cualitativo del estado de las cosas a tan sólo un mes de haber entrado en funciones, el caso Actopan debiera convertirse en un parteaguas para agilizar ese extenuante y largo procedimiento que significa la refundación del sistema policial estatal. El camino es complicado y no se debe caer en el falso dilema de que para salir rápido del conflicto se prometa lo que no se va a poder cumplir.

Por lo pronto, a decir de las autoridades estatales, hay ya 25 elementos de la SSP sujetos a investigación por los hechos de Actopan y se establecieron compromisos para sancionar a los responsables de cualquier hecho ilícito cometido, en tanto no se deslindan responsabilidades y se contrastan las versiones existentes.

Para la gestión de Cuitláhuac García, Actopan puede tomarse como una alerta temprana a la que debe ponerse especial énfasis y atención, pues si una demanda social es urgente responder, es la de proporcionarle certidumbre y tranquilidad a la ciudadanía.