Cultura

Tradiciones navideñas en México

diciembre 23, 2018

México ha construido su cultura a través del sincretismo de elementos variados que se han conjugado a lo largo de su historia; desde las antiguas culturas mesoamericanas, la evangelización en la época novohispana, la influencia africana y los enseres llegados de oriente a través de la Nao de China, la cultura nacional se han fundido en un crisol de variados matices.

Particulares son las tradiciones decembrinas en México, que comprenden posadas, pastorelas, nacimientos, villancicos, piñatas, y particularmente en Veracruz, la rama. Las posadas se originan en 1587, cuando el fraile agustino Diego Soria solicita y obtiene autorización al Papa Sixto V para celebrar en la Nueva España, las llamadas "misas de aguinaldo", los nueve días anteriores a la navidad, del 16 al 24 de diciembre, éstas se llevaban a cabo en los atrios de los templos; los indígenas celebraban por estas fechas unas fiestas que duraban nueve días en honor a Huitzilopochtli, los frailes agustinos cristianizaron esta festividad, logrando un sincretismo religioso alrededor de las figuras de la Virgen María y San José; realizaban oraciones y cantos religiosos e iban pidiendo posada en las capillas de la ciudad; durante la segunda mitad del siglo XIX las posadas se convirtieron en un festejo popular. La piñata que se introdujo en las posada, se hacía con una olla de barro y tenía forma de estrella de siete picos que simbolizaban los siete pecados capitales; a la persona que pasaba a golpearla con un palo, se le vendaban los ojos, esto simboliza a la fe cristiana, necesaria para alcanzar la gracia de Dios, representada en los dulces y frutas que caen de la piñata; cada uno de los nueve días que duran las posadas recuerdan los nueve meses anteriores al nacimiento del niño Jesús y tienen un significado; humildad, fortaleza, desapego, caridad, confianza, justicia, pureza, alegría y generosidad.

Por su parte, las pastorelas se originaron como pequeñas obras de carácter pastoril, actuadas por indígenas y mestizos donde se representaban las tentaciones que debían vencer los pastores para llegar al portal de Belem; a partir de estas representaciones surgió un género literario y teatral netamente mexicano.

Elemento fundamental que engalanó a las posadas fueron las mercancías traídas de oriente por la Nao de China, como el papel de china y el papel crepe en vistosos colores que sirvió para decorar las piñatas, el papel dorado, los farolitos chinescos, las escarolas de papel, las esferitas, y para vestir los nacimientos las figuras talladas en marfil; así como las figuras de cerámica que llegaban de Italia. Todo esto desemboco, en muy poco tiempo, en la creación de nacimientos hechos en barro por artesanos mexicanos, figuras talladas y policromadas de excelente factura.

Por su parte, los villancicos han desempeñado un papel fundamental dentro de las festividades navideñas; desde su llegada, en 1523, los misioneros franciscanos los utilizaron como un elemento evangelizador, los textos se escribían en español y se les solía incorporar palabras en náhuatl; en la música se utilizaban ritmos propios de los indígenas y de los negros; lográndose una nueva variedad de villancicos polirrítmicos. Los Maestros de Capilla de las Catedrales de Puebla y México destacaron por la gran producción de villancicos de excelente calidad musical, particularmente Gaspar Fernández, en Puebla, que compuso cerca de 300 villancicos; y en México, Antonio de Salazar, quien musicalizó villancicos con texto de Sor Juana; así como Manuel de Sumaya e Ignacio Jerusalem, quienes llevaron el villancico novohispano a su máximo esplendor.

En Veracruz, particularmente, se canta la rama durante los nueve días que duran las posadas, esta tradición se remonta a la época colonial; la rama se decora con farolitos, guirnaldas y esferas; un grupo de personas acompañadas de guitarras, jaranas, arpa, pandereta, claves; cantan versos de casa en casa pidiendo que le den su aguinaldo que, generalmente, consiste en algunas monedas y dulces. Las tradiciones son el legado cultural que genera la identidad de un pueblo, y son, asimismo, una herencia para las nuevas generaciones, donde se manifiestan la alegría y la esperanza del pueblo mexicano.