Política

Recursos desperdiciados en la UV

diciembre 10, 2018

De acuerdo con las últimas auditorías realizadas, la actual administración hizo un "manejo cuidadoso y honesto de los recursos públicos", pero ¿qué ha pasado con los recursos humanos? ¿No importan?

A pesar de la política de superación académica impulsada por el rector Víctor Arredondo y continuada por Raúl Arias, en la Universidad Veracruzana trabajan 172 académicos que han obtenido un doctorado, pero no tienen puestos de tiempo completo, de acuerdo con información que me proporcionó la Dirección General de Recursos Humanos en respuesta a una solicitud de información que hice por medio de Transparencia.

Los recursos federales que se le asignan a la UV dependen de marcadores como el número de académicos aceptados por el Sistema Nacional de Investigadores, y los académicos que ya obtuvieron un doctorado podrían incorporarse a ese organismo, si tuvieran un puesto de tiempo completo, pero no lo han conseguido y se encuentran por eso mismo bloqueados.

La administración encabezada por Sarita no ha sabido aprovecharlos.

Hay que matizar, desde luego, pues hay doctorados y doctorados. De los 172 académicos mencionados, 21 obtuvieron el grado en universidades del extranjero y de éstos 13 lo hicieron en España, en instituciones como las universidades de Salamanca, Barcelona, el País Vasco, Granada y Almería, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Autónoma de Barcelona; otros, en Francia (Toulouse) o en los Estados Unidos (Pittsburgh); 151 académicos se doctoraron en México en instituciones como la UNAM (7), la UAM (6), el Politécnico (1) o el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (2); 31 en la misma UV, 8 en la Universidad de Xalapa 2 en el Inecol, etc. etc.

La actual administración debe analizar el problema, caso por caso, con los interesados, y tratar de aprovecharlos.

La política de superación académica debía estar "estrechamente asociada a la planeación institucional", según el ex rector Víctor Arredondo, pero al parecer no ha sido así; además, ha sido contrarrestada por quienes elaboraron los tabuladores que se utilizan en los concursos, pues los grados académicos no son muy apreciados y se puede obtener el mismo puntaje por la realización de actividades que no requieren ni de lejos el esfuerzo que implica elaborar una tesis y cumplir con los otros requisitos del doctorado.

Tampoco hay que olvidar las maniobras de los grupos que controlan algunas dependencias.

Al respecto, me escribió el Dr. Arredondo:

"Por otra parte, es preocupante la dinámica interna de algunas juntas y consejos académicos, donde el interés no está puesto en la superación académica, sino en la consolidación de grupos afines cuyo acento es el control, basado en la reciprocidad y la pertenencia de grupo. Se conocen casos desde hace años, donde no se abre la puerta a los mejor calificados sino a los más cercanos, distorsionando el verdadero significado de la legislación universitaria. Sobra decir que esas entidades están destinadas a la simulación y la mediocridad. Y eso le pega muy fuerte al prestigio de la Universidad. La administración central de la universidad debe estar muy atenta a que eso no suceda, a que no se convierta en una práctica común; porque tales anomalías trascienden y repercuten negativamente, en todos los sentidos, incluida la procuración de financiamiento externo y la perspectiva de emprender alianzas de todo tipo.

La Junta de Gobierno debe hacerle ver a las autoridades de la UV que también cuentan los recursos humanos y que no se deben desperdiciar.

Urge revisar los tabuladores de los concursos y los criterios con que asignan las plazas de tiempo completo.

Hay que rescatar la política de superación académica, que es el principal legado de Arredondo y tiene antecedentes importantes en los periodos de otros rectores, como García Barna, que a mí me becó para que hiciera los estudios de doctorado en el Colmex hace ya más de 50 años.