Política

Muy bien, adiós

noviembre 30, 2018

Termina el gobierno como era previsible, con explicaciones sobre lo que no pudo hacerse. No son tanto las insuficiencias, previsibles en la cortedad del mandato. Es lo no explícito pero evidente: valía la pena quemarse en una gubernatura de dos años en aras de heredar a un sucesor heredero. Literalmente.

La derrota superó toda expectativa, fue rotunda.

Es comprensible, pues, que el gobernador explique sus insuficiencias y, desde la derrota –casi, casi que personal– saque la casta, el ubris, y se erija en paladín de la vigilancia ciudadana sobre el gobierno. En absoluto es criticable.

No puede decir más. Debe ser duro.