Política

Polarizar, paralizar

octubre 31, 2018

En la medida que se acerca el cambio de poderes, los personeros del régimen vigente se alejan de la idea de la transición aterciopelada y tensan las variables en juego enderezando una campaña de descalificación catastrofista por la novedosa aproximación del siguiente gobierno a la toma de decisiones. Esto es incorporando la opinión de los gobernados a la definición de políticas. Concretamente la consulta hecha durante el fin de semana y el lunes sobre cómo resolver la saturación del AICM. Sea con el AICM, la "mega obra" del sexenio; o por la habilitación de pistas en el Base Aérea de Santa Lucía. Las reacciones por los resultados de la consulta comparten las mismas descalificaciones por los resultados. Porque no es un problema técnico, sino político. Es una decisión gubernamental de inmenso interés público que impactará directamente en la visa de los 20 millones de habitantes de la CDMX y su mega zona conurbada, además del resto del país.

Mientras eso sucede, el gobierno veracruzano reacciona virulento contra el bloqueo de los diputados de Morena en funciones por haber bloqueado el edificio del Congreso para evitar que los diputados del régimen vigente –Prian y fauna de acompañamiento– tomen decisiones que entorpezcan en lo posible las tareas del gobierno siguiente, como se detalla en la nota de la página 3 de esta edición, y que incluye absurdos como donar parte sustantiva del parque vehicular de la Secretaría de Seguridad Pública a los municipios, o la donación de inmuebles históricos a Boca del Río. El alcalde en funciones de Boca del Río dice que es un trámite que tiene más de un año de iniciado. Es posible, pero no habían informado de ello, razón que invalida el argumento.

Cuando un gobierno hace por entorpecer/boicotear al gobierno siguiente por la sola razón de diferir por completo de él, lo que hace es despojarse de ropajes y, como el rey del cuento infantil, y exhibirse desnudo ante la vista de todos como contrario al interés de los gobernados a los que dice servir.

El régimen se resiste y patalea, cosa que no extraña, pero muestra sin inhibiciones y hasta con descaro su profunda esencia antidemocrática. O, lo que es peor, un perfil al que en realidad el bienestar de los gobernados le es absolutamente indiferente. El poder es instrumento para el logro de fines personales, no los de los gobernados. La esencia misma de la definición antidemocrática de los apologistas del neoliberalismo que ha puesto al país en condiciones casi totales de indefensión. México, productor de petróleo y ahora importador de gasolinas y crudo ilustra con claridad meridiana el punto.