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Apropiación de identidad de pueblos, estrategia capitalista que está en auge

octubre 24, 2018

Papantla, Ver.- Cada vez resulta más recurrente enterarse de plagios cometidos por diseñadores de moda, quienes utilizan de forma indebida diseños realizados por artesanos indígenas. Lo mismo ocurre con empresas turísticas y hasta cerveceras, como fue el caso de la alemana Heineken que utilizó la imagen de Los Voladores para la promoción de la cerveza Indio, caso en el que el actuar de las autoridades mexicanas resultó muy tibio, pero que podría dar un giro si se atendieran los tratados internacionales.

"En esta zona hay un movimiento que se escucha poco, pero que es muy interesante: el de Los Voladores, a partir del uso indebido que hizo la cervecera Cuauhtémoc Moctezuma de su imagen y que la distorsionó, utilizándola como promoción de la cerveza Indio", comentó Francisco López Bárcenas, investigador del Colegio de San Luis, durante su reciente visita a la UVI Totonacapan, en Espinal.

Esta situación los obligó a presentar quejas ante Gobernación, en el Indautor y ante el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), por estar registrados como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; pero al no tener respuesta, recurrieron a un recursos de amparo, mismo que tuvo respuesta ya hace unos días y el cual el un juez dictaminó que sí tienen derechos y que el gobierno los violentó al permitir que la cervecera hiciera uso de su imagen.

El dictamen quedó reducido a la suspensión de la campaña publicitaria y que en todo caso los consulten si quieren volver a usarla. "Los Voladores de están en descontento con la resolución porque lo que querían era que hubiera una condena y la reparación del daño. No quieren dinero, pero quieren que apoyen con campañas de promoción. Sospecho que van a ir a la revisión, pero este movimiento es muy importante porque en la actualidad se están dando muchas situaciones a la identidad de los pueblos originarios".

No sólo son Los Voladores quienes están siendo víctimas de la voracidad de las empresas, otro ejemplo es la celebración de Día de Muertos, ya registrado como Patrimonio Cultural de la Humanidad, desde el año 2008, así como la danza de Los Parachicos en Chiapas y La Pirekua Purépecha, que están siendo agredidos por la actividad turística.

Estas empresas están generando plusvalías tomando lo que ya existe para convertirlo en mercancía y llevarlo a un mercado. "Eso es un problema grave, porque esos diseños tienen dueño, aunque no estén registrados de manera individual, además de que no dejan ningún beneficio a quienes lo realizaron originalmente", comenta el investigador respecto a las casas de moda.

El portal Animal Político refiere a la organización Impacto, la cual en cinco años documentó al menos ocho casos de plagio por parte de diseñadores de ropa en agravio de comunidades indígenas de Chiapas, Oaxaca e Hidalgo.

Algunos de estos diseñadores internacionales son: Mara Hoffman, Pineda Covalín, Rapsodia, Madewell, Zara, Intropia y Mango. Estas marcas no tuvieron acercamientos con las comunidades ni los artesanos, copiando sólo los diseños para su producción en masa.

El festival Cumbre Tajín también entra dentro de este tipo de empresas que lucran con la imagen de las comunidades indígenas. "Aunque en el discurso el fin sea la promoción de la cultura, en realidad es un enfoque turístico- omercial muy fuerte".

Existe entonces una apropiación indebida de la imagen de los pueblos en México, que no se ha regulado debidamente, aunque tampoco a nivel internacional hay mucha regulación. No obstante se cuenta con algunas de la Organización Mundial del Comercio que tiene directivas en relación al cómo se debería de realizar esta actividad y aplica restricciones.

También se cuenta con el convenio sobre diversidad biológica, el protocolo de Nagoya, que son instrumentos internacionales que México está comprometido a respetar y que podría ser el instrumento que se puede usar. "El problema es que ni los pueblos ni las autoridades conocen bien estos instrumentos".

La batalla de Los Voladores

Narciso Hernández Jiménez es presidente del Consejo para la Protección y Preservación de la Ceremonia Ritual de los Voladores, profundiza respecto a la batalla jurídica emprendida para lograr el respeto hacia el ritual, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.

Al pie del palo volador ubicado en el atrio de la catedral de Papantla, donde fue colocada una placa que conmemora el nombramiento recibido por parte de la La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), refiere que durante el primer año se dedicaron a buscar apoyo entre las diferentes autoridades culturales, partiendo desde el gobierno municipal, pero al no tener respuesta acudieron a las dependencias responsables de la cultura en México, "pero ellos solo se avientan la bolita uno al otro".

"Así nos en la penosa necesidad de llegar a la Suprema Corte", continúa. Fue en septiembre pasado cuando por fin de dio la audiencia desahogo de pruebas para determinar lo que el Indautor tenía que darle seguimiento a la denuncia, la cual en su momento sí le dio seguimiento pero la parte de la cervecera nunca acudió al llamado.

La vía jurídica les pedía que tuvieran un registro para proteger sus derechos de autor; sin embargo, están protegidos por el INAH y por los tratados internacionales, además del artículo 157 de la ley de culturas populares que protege las obras literarias, artísticas, de arte popular o artesanal, así como todas las manifestaciones primigenias en sus propias lenguas, y los usos, costumbres y tradiciones de la composición pluricultural que conforman al Estado Mexicano, que no cuenten con autor identificable.

"Parece que hablamos idiomas diferentes"

Porta con gallardía su ropa de manta blanca, botín negro, sombrero y morral al hombro. Lamenta que a pesar de que en el discurso se defienda a los pueblos indígenas, en el terreno legal pareciese que se hablan idiomas diferentes.

"En diferentes foros a nivel nacional he manifestado esta situación, nadie sabe nada y nadie dice concretamente cómo proceder. Al final hablamos tres idiomas distintos, por una parte el originario, donde utilizamos palabras floridas, de mucha profundidad, la otra es la del sistema político mexicano y la tercera, la parte legal, donde hay muchas lagunas, mucho desconocimiento.

La realidad a 9 años del nombramiento

Entre locales y puestos ambulantes en el mercado Poza Rica, se escucha la música de la flauta y el tambor, entre la gente que camina a prisa sobresalen un par de indígenas ataviados con el traje de Voladores. Al no haber oportunidades de empleo bien remunerado, algunos danzantes han salido a las calles a ganarse la vida en medio del caos de la urbe.

Reconocidos a nivel internacional, cuando no están danzando, están labrando la tierra, vendiendo vainilla en las calles o artesanías. No cuentan con ningún tipo de seguridad social.

"Nosotros no pedimos ser patrimonio, pero participamos activamente de buena fe", comenta el dirigente del Consejo de Voladores. Añade que la batalla legal ha sido desgastante, ya que no cuentan con los recursos para tal fin, pero se está luchando para proteger el patrimonio ancestral. No obstante se está sentando un precedente, creando la jurisprudencia para actuar en este tipo de situaciones.

El nombramiento de la Unesco sirvió para consolidar la unidad entre las diferentes agrupaciones de Voladores, no sólo de Papantla, sino que se han unido los grupos mesoamericanos, como los Tének de San Luis Potosí, los de Michoacán y hasta los de Guatemala.

Reconoce que parte de la discriminación de la que siguen siendo objeto tiene que ver con el hecho de que se desconoce el significado de este ritual, el cual no es ni un espectáculo ni actos de malabarismo, "o de acrobacia como mucha gente piensa".

"Este patrimonio encierra los valores universales de la humanidad, encierra el respeto el amor a la naturaleza, a la madre tierra, a la convivencia armónica. A muchos no les ha caído el veinte y seguimos deteriorando la tierra. Los Voladores no vivimos de serlo, somos campesinos y estamos conscientes de este legado, de la encomienda que nos han dejado de defender ante quien sea", finaliza Narciso Hernández, presidente del Consejo de Voladores.