Política

Autoridades sin empatía social

octubre 19, 2018

Si de origen, los actos de corrupción, sensibilidad y ausencia de empatía social de la alta burocracia dañan a la sociedad en su conjunto, resulta especialmente lamentable ese hecho cuando se da en instituciones que de suyo tienen el propósito de convertirse en la cara amable de los gobiernos, que permanecen –o deberían estarlo– al margen de los intereses y conflictos políticos en la lucha por el poder y más allá de las dádivas, los sistemas estatal y municipales del DIF se convierten en reflejo de las frivolidades de personas impreparadas o en el peor de los casos, carentes de escrúpulos.

Ya a inicios del presente año, la presidenta del Sistema Estatal del DIF y progenitora del entonces candidato a la gubernatura por el PAN-PRD había declarado que aparte su esposo, en su familia había cuando menos otros tres prospectos a gobernar a los veracruzanos. Naturalmente que esa falta de sensibilidad e "intromisión" de la encargada de la dependencia en asuntos políticos fue percibida como una afrenta y un exceso estimulado acaso por el apetito de poder de la familia del gobernador.

Con todas las proporciones guardadas y en otro aspecto aparentemente distinto, ex colaboradores del Sistema Municipal para el Desarrollo Integral de la Familia (SMDIF) de Poza Rica, denunciaron una serie de irregularidades al interior de la dependencia, entre las que destacan violaciones a los derechos humanos de niñas bajo su custodia, así como la retención de los recursos del programa federal "70 y más" a adultos del asilo de ancianos y acoso laboral en contra de los empleados, so pena de perder sus empleos.

El DIF municipal pozarricense gobernado por Morena se aplicó en demostrar que cuando se trata de jalar agua para su molino, sobran las cuestiones ideológicas y prevalecen más los intereses o los apetitos económicos. En información que aparece en la versión web de este medio, se han denunciado actitudes francamente depredadoras y carentes de cualquier compromiso social y ético en un municipio que debiera representar un cambio en el estilo de gobernar y en cómo se deben aplicar los recursos públicos para beneficio colectivo.

En el caso de los despidos injustificados, la presidenta del DIF, María de la Luz Straffon, respondió que se trataba de empleados a los que había vencido su contrato trimestral a los que no se les había recontratado, esto mientras era fuertemente custodiada y casi llevada a rastras por sus colaboradores para evitar seguir siendo entrevistada.

Sin embargo, el hecho más lamentable para los ex colaboradores fue el acto cometido el 20 de junio de este año por la coordinadora del Inapam, Gertrudis Montalvo Álvarez y Magdhiel Hernández Martínez, procurador de Protección de Niños, Niñas y Adolescentes, quienes acudieron al albergue "La Casa de los Abuelos" para renovar las tarjetas bancarias del programa "70 y más" de cinco adultos mayores, luego de que la administración anterior no había entregado dichos plásticos.

Ese día, los adultos mayores manifestaron su intención de adquirir artículos diversos para su uso personal. Al momento de la reposición de las mencionadas tarjetas, se encontró que en promedio cada una tenía un saldo de 14 mil 788.20 pesos, el cual no ha sido entregado a los beneficiarios.

Los testimonios refieren que dichos recursos les han sido retenidos para la compra de medicamentos o alimentos, pese a que el DIF cuenta con un presupuesto ex profeso para ello. Además se están incurriendo faltas a los derechos humanos de los adultos mayores albergados, al someterlos a dietas recomendadas por pasantes de naturopatía de la UPAV y no por nutriólogos. Lo mismo ocurre con el manejo de las heridas, las cuales están siendo atendidas con terapias alternativas y no con tratamientos médicos.

Esta clase de actos cometidos por autoridades que si bien representan públicamente a un partido, con su comportamiento contribuyen a generar desconfianza y descrédito en el eje principal argumentativo del próximo gobierno estatal y federal. Eso es algo en lo que deberán tener cuidado.