Política

Enésimo control de daños

octubre 18, 2018

En días recientes el habitual ambiente de tensión inducido por el peculiar estilo de gobierno del gobernador Yunes Linares tornó algo más inquietante ante la amenaza –advertencia, si se lo prefiere– de que toda vez que el gobierno anterior no dejó pagados los aguinaldos él tampoco los haría, que eso era problema del próximo gobierno. Sorprendente declaración que revela –otra vez– un temperamento que lo domina a la menor provocación, porque es evidente que el gobernador sabe bastante mejor que lo que declara. El asunto provocó no pocas críticas entre el respetable y observadores; desde todos los puntos de vista, pero especialmente porque el presupuesto para los aguinaldos había asegurado y autorizado el Congreso anterior, dominado completamente por el PAN y alguno que otro satélite vergonzante.

Un par de días después ha debido salir el diputado panista Juan Manuel Unanue Abascal que se habían etiquetado fondos para el pago de prestaciones de fin de años, además de que están a la espera de participaciones destinadas al pago de la burocracia. Dicho de otro modo, pasa nada, todos tranquilos, porque hay dinero presupuestado además de que llegará más dinero precisamente para pagar prestaciones.

Luego el legislador regresó al terreno del regateo poquitero, que si el gobernador electo puede actuar legalmente si quiere, que si el actual gobierno encontró dificultades.

Por supuesto que las encontró, La Jornada Veracruz dio cuenta de ello. Pero se renegoció la deuda a mayor plazo y se apalancó en préstamos bancarios que elevaron la deuda pública en varios puntos. Hoy es impagable. La mayor parte de la deuda contratada por Duarte es ilegítima y puede apelarse precisamente a eso, porque fue contratada pero usada para fines privados, no para financiar las necesidades de los gobernados, y eso puede probarse. Hay una gran diferencia entre no reconocer deudas ilegítimas y presentar el caso con toda formalidad, y la moratoria a rajatabla que para muchos es impensable. Existe incluso un Comité Internacional para la Abolición de las Deudas Ilegítimas formado por representantes de países de los cinco continentes.

Las deudas nacionales con los sistemas bancarios son un modelo diferente y modernizado de colonización económica que es necesario revisar en su legitimidad. Experiencias existen desde principios de los años noventa.