Política

Parvularias

octubre 14, 2018

En días pasados, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares hizo saber con su habitual rispidez que no pagaría aguinaldos porque el gobierno anterior tampoco los pagó. Absurdo argumento que refresca la memoria del inquietante parecido entre la administración anterior y la actual. Apeló al insostenible argumento que los aguinaldos o las dos últimas quincenas del año son compromisos que ya no le competen. ¿De verdad? ¿Eso piensa el gobernador? Quizá no lo piense y sólo lo crea, que sería peor. En cualquiera caso, lo piense, lo crea o sólo lo diga con inconfesada intención, se equivoca rotundo. Es simple, su gobierno termina el 31 de enero de 2018, las dos últimas quincenas de diciembre pertenecen a la responsabilidad del gobierno actual, lo mismo los aguinaldos toda vez que les son otorgados a trabajadores y colaboradores de su último año de gobierno. Los trabajadores devengaron salario y aguinaldo por trabajar en su administración, no en la siguiente. No vale la pena mayor argumentación frente a tan rotundo equívoco.

Por lo demás, la nota de la página 3 de ésta edición es de claridad meridiana. El Congreso de mayoría panista aprobó el presupuesto para que el gobierno a cargo de Yunes Linares pague la casi totalidad del aguinaldo, el 8.4 por ciento restante lo pagaría el gobierno entrante.

El desaguisado en ciernes no parece tener más fundamento que la singular visceralidad del gobernador, motor destacado de sus decisiones. En su momento incluso afirmó que el próximo gobernador "tendrá que buscar sus propios mecanismos de pago a los empleados". Desde luego, pero no se afanará mucho, para eso son los presupuestos. Así como la Legislatura anterior aprobó el presupuesto suficiente para que este gobierno cumpliera con sus compromisos. Cosa que anuncia no tiene intenciones de hacer.

Entre aguinaldos y la invención absurda comités de transición patito, faltan cosas por ver en este circo de cambio de régimen, que no sólo de administración. Es claro que los personeros del "ancien régime" no terminan de procesar la profunda decepción que les causó una derrota tan rotunda como la del primero de julio. Los temas junto con las rabietas se harán del espacio público muy probablemente durante el resto de este gobierno.