Sociedad y Justicia

Desaparición forzada. Una refrescada de memoria*

octubre 09, 2018

1968, 50 años después. ¡Dos de octubre no se olvida! Desde la última semana de septiembre, hemos tenido en Xalapa diversas actividades para conmemorar y reflexionar en torno de lo acontecido hace 50 años en la Plaza Lerdo de Xalapa; en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en la Ciudad de México; así como por lo ocurrido hace cuatro años con los jóvenes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa.

Han sido estos días de octubre del año 2018, días en que el dolor se ha revivido en muchos de quienes sobrevivieron a estos hechos imperdonables y vergonzosos. En un país donde la memoria parece ser una ausencia en nuestras prácticas culturales, empezamos a andar un camino en el que poco a poco vamos tomando conciencia de la necesidad de construir los relatos para documentar la historia nacional y las historias regionales y locales, durante la segunda mitad del siglo 20. Por ello, conmemorar medio siglo de los movimientos estudiantiles en Xalapa y en la Ciudad de México es una obligación para ampliar las historias sobre diversos acontecimientos y para fortalecer la memoria de este país, como un ejercicio que permita sanar algunas heridas y, fundamentalmente, con el propósito de dejar anotadas otras narrativas para las generaciones venideras, con el deseo de que no olviden, de que no olvidemos, porque lamentablemente la historia nos demostró que 46 años después de Tlatelolco, hubo un Ayotzinapa.

En este sentido, la presentación del libro de Rafael López Jiménez: Desaparición forzada. Una refrescada de memoria (2012), es un testimonio de gran valor pues el autor nos obsequia sus vivencias en torno del movimiento estudiantil en la Ciudad de México, su detención y encarcelamiento durante el que fue torturado. López Jiménez empieza su relato en 1961 y lo concluye en el año 2011, cuando la Cámara de Diputados aprueba la minuta del Senado para adicionar la fecha 2 de octubre al calendario cívico, como "Aniversario de los caídos en la lucha por la democracia"; si bien la historia se inicia cuando parte de Ixcapa, Oaxaca, en 1964, hacia la Ciudad de México, para estudiar en la Escuela Vocacional número 7, y concluye en1977 cuando acude a la rueda de prensa donde se da a conocer que Gustavo Díaz Ordaz sería el próximo embajador de México en España. El libro de López Jiménez es una posibilidad de asomarnos al dolor y al miedo de un joven estudiante; a la euforia y entusiasmo de una comunidad estudiantil donde no eran más individuos, sino un colectivo de muchas voces; al dolor y la tortura.

Tiene varios pasajes que me gustaría destacar. Sin embargo, sólo haré mención del que lleva por título "Dos de la tarde", en el que narra la llegada a la prisión donde se encontraba de 20 detenidos, jóvenes en su mayoría, a quienes logra distinguir por sus voces, por las canciones y corridos que entonarían y las consignas que gritarían; y Rafael nos regala una hermosa confesión que parecería imposible en medio de lo terrible: "Tímidamente seguía la letra y la tonada de las canciones; de todas por lo menos tarareaba la música muy quedo, debí gritarles: ‘¡Muchachos, aquí estoy, todavía queda algo de mí y ese algo puede cantar y reir, y soñar con ustedes!’ Me hicieron recordar algunos versos del himno La Internacional, cuyo ritmo seguí mientras lo entonaban" (p. 143).

Y si bien López Jiménez quería decirles que allí estaba, no logró articular ninguna palabra. Durante la tarde de ese día y la mañana del día siguiente, los jóvenes empezaron a ser liberados, y López Jiménez permanecería todavía en prisión.

Desaparición forzada. Una refrescada de memoria de Rafael López Jiménez, es el testimonio de un hombre sobre lo ocurrido en 1968 y es más que eso: es una voz que llama nuestra atención para mirar la realidad de nuestro país 50 años después, donde los jóvenes siguen desapareciendo y el dolor se multiplica en las fosas clandestinas. Por ello, no olvidemos. Hoy, más que nunca: ¡Dos de octubre, no se olvida!

*El título del artículo es el del libro de Rafael López Jiménez, presentado el viernes 5 de octubre en el Museo Casa Xalapa, en el marco de las actividades que se desarrollan en la capital de Veracruz para conmemorar el medio siglo del movimiento estudiantil de 1968.ç