Política

Disparates

octubre 08, 2018

En el primer trimestre de 2016 Veracruz sumaba mil 214 asesinatos específicos de mujeres, feminicidios. En 2017 el estado ocupaba uno de los primeros lugares en número de feminicidios; el Observatorio contra la Violencia recién da a conocer que más de 100 de las investigaciones hechas por la Fiscalía del estado tienen omisiones significativas. Organizaciones no gubernamentales ofrecen cifras consolidadas: 117 mujeres asesinadas y por lo menos 125 desaparecidas, hasta agosto pasado. En 2016 hubo en el estado 161 feminicidios.

Veracruz es un estado misógino y tiene un gobierno misógino.

La sociedad tiene una parte de la responsabilidad, sigue reproduciendo y tolerando todos los códigos, hábitos y reflejos patológicos de una sociedad patriarcal que nomás no se haya frente a la ocupación del espacio público de las mujeres sin nunca haber abandonado el espacio privado. Cosa que los hombres hicieron hace siglos.

La responsabilidad del gobierno es completa, sin atenuantes. Por eso es completamente inapropiada la frase del gobernador Yunes Linares que al referirse al horror de los feminicidios dice que los indicadores al respecto "sean tan altos que debieran provocar preocupación". ¿Qué significa eso? ¿Que el número de mujeres asesinadas en el estado o incluso en la zona conurbada Boca del Río-Veracruz, no es suficiente como para preocupar al gobierno? Habrá que entender entonces que estamos en la normalidad y que no se amerita un esfuerzo concentrado de las autoridades para resolver un mal público que tiene años de existir y que, en el colmo de la falta de empatía, o la antipatía, el gobierno pretende normalizarla.

Justo lo que se empecinaba en hacer el sociópata anterior en la Presidencia de esta maltrecha República.

Mala elección de palabras e ideas cuando se pronunciaba por "reforzar los programas para la prevención del delito".

¿Qué les pasa a los gobiernos mexicanos que son incapaces de leer la realidad como es? Pareciera que los políticos a la mexicana postmodernos, siguen con las mismas incapacidades absolutas para procesar la realidad y las diferencias como son, no como quisieran que fueran.

En ese desatinado contexto, el gobernador descartó que sean una banda de delincuentes o un sicópata solitario los eventuales responsables. Pero la desaparición de mujeres fue objeto de análisis en el grupo de coordinación. Feliz noticia.

Le preocupa la mortandad de mujeres pero deben dar prioridad a la prevención del delito. Muy bien, se entiende entonces que renuncian a resolver por lo menos un caso.

En el sentido estricto es una resignada (casi) confesión de incompetencia.