Política

Escoria

octubre 04, 2018

La negativa de sobreseer el caso de Luis Ángel Bravo Contreras y su sincera reacción de frustrado enojo muestra sin afeites la calamitosa situación de la procuración de justicia en Veracruz, estado donde hace ocho años se vive una auténtica tragedia humanitaria.

Dominado por su enojo, el ex fiscal imputa a su sucesor en el cargo de haberle ofrecido el beneficio de la impunidad si Bravo Contreras aceptaba contar una "historia de sangre de muerte de terceros" en el oscuro y asunto del masivo número de desapariciones forzadas habidas en el estado.

Si la versión del fiscal es cierta o no, estará por demostrarse; lo que queda perfectamente claro es la absoluta falta de empatía y frivolidad de dos destacados funcionarios en uno de los cargos más sensibles en este estado devastado por la corrupción y la violencia.

La indiferencia por la vida y el dolor ajenos de dos personajes que en el mismo puesto tuvieron en sus manos la ocasión de resolver, o por lo menos alivianar el drama del estado y el dolor hiriente de miles de familias, tanto mexicanas como centroamericanas.

El ex funcionario preso acusa a su acusador de afirmar que para desaparecer personas vinculados al crimen organizado basta con simular un enfrentamiento. Pudo haberlo dicho, o no. Lo que sí hizo el actual fiscal es, en un estado profundamente lastimado por decenas de miles de hechos de sangre, instrumentar una operación para buscar, localizar y rescatar la mascota de la madre de otro funcionario del gobierno, el coordinador de Comunicación Social. Supuestamente sustraído por una empleada doméstica que había renunciado por malos tratos. La empleada fue localizada y fichada, no así cualquiera de los responsables de los innumerables descabezamientos, ejecuciones y desapariciones habidas en el estado.

Hay un profundo desprecio subyacente en la forma de actuar tanto del ex fiscal como de quien le siguió en el puesto.

La naturaleza y personalidad de quienes ocupan los principales cargos públicos no sólo determinan el impacto y alcances de un gobierno, revelan también la noción que tienen de deber ser concreto para la vida y progreso de una sociedad. Es claro que, en años, ninguno de quienes han tenido responsabilidad importante en los últimos gobiernos les ha importado la sociedad a la que están supuestos a servir.