Política

La faena

octubre 01, 2018

Se decía que Miguel Ángel Yunes y Fidel Herrera Beltrán no podían ser más parecidos que si fueran hermanos. Ambos, resultado de una eclosión generacional bajo el amparo del gobernador Rafael Hernández Ochoa, los dos con enorme apetito por el poder, inteligencia y gran astucia que los llevó a ocupar posiciones sustantivas en el PRI y luego en el PAN, en el caso del gobernador en funciones… Dicha presunción se mantuvo durante mucho tiempo y muy en el fondo, ambos sabían de esa creencia popular y seguramente se divertirían con las anécdotas e historias contadas en voz baja de sus aventuras… Esa similitud tuvo vigencia hasta que Herrera Beltrán logró la gubernatura y entonces la tesis dejó de funcionar, pues Yunes Linares renunció a su militancia tricolor encaprichado porque Miguel Alemán no lo consideró con el peso suficiente para resultar candidato a la gubernatura, aquella ocasión en que Fidel le volvió a ganar una más de sus viejas rencillas… Aunque había ocupado posiciones en la alta burocracia como la subsecretaría de Gobernación y la dirección del ISSSTE, en las que dejó inequívocas huellas de aquella forma de pensar que sostenía que el político pobre es un pobre político, fue hasta que Miguel Ángel ocupó la silla gubernamental el momento en que podía establecerse una absoluta comparación con Fidel en igualdad de circunstancias… Los dos con el pinche poder en las manos siguieron rutas distintas, similares en algunos aspectos, pero al final de cuentas y de la manera más sorpresiva, el panista resultó más parecido a Javier Duarte que a su odiado antagonista… La similitud entre ambos se acentúa en la medida en que se aproxima el final del yunato. Yunes y Duarte escalaron históricamente la deuda pública hasta niveles históricos; en sus gestiones la violencia se disparó a alturas intolerables y la falta de empatía para con los colectivos en busca de sus familiares desaparecidos resulta obscena; y si bien, alguien difícilmente podrá superar a Duarte al rapiñar el dinero público, los define un pantagruélico afán de enriquecimiento que los equipara aún más con el uso discrecional del poder para beneficiar a familiares y colaboradores; y finalmente queda la opacidad como sello del estilo personal de gobernar… En los dos el deseo de venganza es un sentimiento muy peligroso para sus adversarios y aquí la prueba final. Cuando transitaba por su segundo año de gestión, se encontraba en la cúspide del poder, con el apoyo del Presidente de la República y alejado ya de su mentor, Javier Duarte comenzaba a transitar ya hacía ese estado de megalomanía que al final de cuentas lo llevó a la cárcel… En noviembre del 2012, el ya también ex priísta envió al Congreso local una iniciativa de reforma al Código Penal local para sancionar con pena corporal de uno a cuatro años de cárcel a los "falsos informantes" que difundan informaciones alarmistas, alertas sobre uso de explosivos, ataques con armas de fuego y sustancias químicas, entre otros atentados… Bajo la figura de alteración del orden público, la iniciativa de reforma del artículo 373 del Código Penal fue conocida como "ley antituiteros" y sirvió para procesar a los tuiteros Gilberto Martínez Vera y María de Jesús Bravo Pagola, por el presunto delito de "terrorismo"… En el fondo, lo que buscaba el ex gobernador era desmotivar el uso de las redes sociales para alertar a la ciudadanía sobre balaceras en lugares públicos, así como la existencia y presencia de comandos en municipios de Veracruz, o de los hallazgos de ejecutados que infinidad de ocasiones no fueron consignados por las autoridades de justicia y seguridad pública de Veracruz, como ahora tristemente se ha comprobado… Así como Duarte buscaba su "pax pública" a Yunes se le ocurrió enviar su propia versión de aquella desafortunada ley con una intimidante adición al artículo 196, el capítulo III Bis, con la denominación de "acoso cibernético" en el Código Penal del Estado que sancionará con seis a dos años de prisión y hasta 100 días de trabajo comunitario a los infractores… La ley Yunes reza: "A quien, utilizando cualquier medio de comunicación digital, difunda información lesiva o dolosa de otra persona, revelando, cediendo o trasmitiendo una o más imágenes, grabaciones audiovisuales o textos que dañen su reputación o su autoestima y le causen con ello afectación psicológica, familiar, laboral o en su entorno cotidiano"... Si bien parece tener otra connotación, en el fondo se trata de desestimular el uso de las redes, como lo hizo Duarte, con propósitos precautorios ante lo que se les viene encima pues los diputados yunistas dejaron abierta la opción para castigar cualquier tipo de difusión que el "agraviado" considere lesiva… Por supuesto que la comprobación de dicha intención es la lista de los diputados promotores, comenzando por la presidenta del Congreso, María Elisa Manterola Sanz, del PAN; July Sheridan, del Panal, ex candidata a la gubernatura por ese partido y ex integrante de Morena, la panista Maryjose Gamboa Torales, invención del yunismo, y la "independiente" Eva Cadena, ex morenista y más conocida por la "lady bolsitas"… Hace tres años, por estos días, fue que Duarte le regaló a Héctor Yunes, entonces aspirante a candidato al gobierno, una caña de pescar para capturar "peces gordos" como los que jocosamente aseguraba el cordobés había en abundancia en El Estero de Boca del Río… ¿Será que se cumpla aquella broma, por cierto, muy del estilo de las que acostumbra el mandatario panista?