Sociedad y Justicia

Adulto mayor buscaba a su hijo 7 años desaparecido

septiembre 13, 2018

Rafael Núñez Tejeda llegó a Servicios Periciales sin saber lo que le esperaba realmente, había visto en la televisión que hallaron fosas clandestinas en Veracruz, con 174 cuerpos, pensó en su hijo, Mateo Nuñez lópez, desaparecido en 2011.

Rafael es de la tercera edad, camina con trabajo jalando un carrito de venta de hielitos, que llegó lleno cuando se acercó a preguntar cómo podía observar los indicios encontrados en las 32 fosas de Arbolillo.

Le dijeron que debía esperar, se trataba de una larga espera, que no podía darse el lujo de hacer, pues tenía que vender la mercancía para entregar el pago por ella; por lo que la presidenta de la Comisión Estatal de Derechos HUmanos, Namiko Matzumoto, le compró prácticamente todos los hielitos que contenía el carrito.

Así, Rafael esperó prácticamente toda la tarde hasta que pudo acceder a ver las diapositivas con los indicios, para ver si algo le recordaba a su hijo, que desapareció en la Manantial, en Xalapa.

"Me contaron algunas personas que vieron cuando lo subieron, a tres bajaron y a él no lo bajaron, se lo llevaron, a esos tres no los volví a ver nunca, hasta ahorita no sé quiénes son esas personas que no se llevaron porque lloraron y dijeron que tenían su familia, se compadecieron y lo bajaron, pero a mi hijo no (...) "En esos días, cuando mi hijo desapareció, de ahí desaparecieron cuatro personas conocidas de nosotros, también se los llevaron", explicó.

Él trabajaba de ayudante de albañil en Banderilla y el día de su desaparición, recuerda con angustia, había llegado cansado. "Cenó, su mamá lo mandó a traer el mandado y ya no volvió. Me dijeron que se lo llevaron Los Zetas", dijo con pesar.

Rafael buscó entre las fotografías de los tatuajes que les mostraron la estrella que su hijo llevaba en el hombro, pero no la halló. Explicó que en la ropa es más difícil de reconocer, para él, pues la desaparición ocurrió hace siete años, y no recuerda específicamente qué ropa tenía cuando salió de casa, aunque vio una sudadera muy parecida a la suya.

"Ya para esa fecha no puedo saber si está vivo, dicen que los matan, los van a tirar y yo hasta ahorita no se nada, si esta gente, las autoridades y eso, los encuentran, pues qué mejor porque a eso venimos", comentó.

Rafael salió de Servicios Periciales tapándose la nariz, había soportado el nauseabundo olor de la podredumbre todo el día, sus ojos estaban llenos de lágrimas, una parte de él estaba decepcionada de no haber hallado alguna pista de su hijo, pero otra, estaba aliviada.