Política

Vileza

septiembre 08, 2018

En el colmo de la insensibilidad autoreferencial, el gobierno veracruzano considera un logro el hallazgo de fosas con cientos de restos de víctimas de la violenta acometividad de grupos criminales y agentes del estado asociados.

En menos de 24 horas el fiscal Winckler dio a conocer como logro gubernamental el hallazgo de dos campos de exterminio; ambos con cientos de cadáveres a juzgar por el número de cráneos. Curiosamente uno de los sitios había sido ya explorado por las autoridades pero decidieron dejar de trabajar en él. Evidentemente antes de estar completamente seguros de haber agotado la posibilidad de hallar más restos.

Tanto la naturaleza del trabajo de las autoridades como la forma de comunicarse con la población y el trato dispensado a los familiares de los desaparecidos revelan la completa lejanía y ausencia de empatía de los personeros del actual gobierno estatal. Este gobierno y el anterior son esencialmente lo mismo. A juzgar por los resultados, la forma de relacionarse con el público, especialmente con las víctimas de la violencia, el gobierno panista de la "alternancia" y los gobiernos priístas de la descomposición son lo mismo. Pueden estar ocupados e interesados en cualquier cantidad de asuntos pero muy pocos de ellos tienen que ver con el interés público y los problemas que conducen a los veracruzanos a la descomposición en el sentido amplio.

El manejo que ha hecho el gobierno del hallazgo es del todo reprobable. Empezando por la decisión de no informar e involucrar desde el primer momento a los colectivos de familiares de desaparecidos. Lo que asienta sin espacio para dudas que el interés gubernamental no sólo es ajeno al interés de los gobernados, sino que incluso es contrario.

El fiscal Winckler y su jefe el gobernador están obligados no sólo a explicar satisfactoriamente el craso error de no haber informado a los familiares de las víctimas sino hasta que estuvieron más o menos seguros de que de la noticia podrían eventualmente obtener beneficio. Político o de maldita la cosa. Es igual por irrelevante. Calificativo que se extiende a la definición misma de la naturaleza de los dos últimos gobiernos. Ambos se han significado por los daños causados antes que cualquier pálido beneficio para los gobernados.

El significado del hallazgo, pero especialmente el modo como lo presentó el gobierno, tendrá profundas consecuencias en el futuro inmediato del propio gobierno actual y el anterior. Cada vez con mayor intensidad y elementos, los gobiernos estatal y federal se parecen en horrores al gobierno camboyano dirigido por Pol Pot en los años setenta.

Penoso legado del panismo gubernamental veracruzano, incómodamente parecido al sangriento sexenio anterior.